El dispositivo se puso en marcha después de que a las nueve menos cuarto de la mañana se recibiera una llamada en SOS Deiak, en la que un comunicante anónimo advirtió de la presencia de una bomba en los primeros portales de la calle Gregorio de la Revilla (1, 3 y 5) y de que iba a hacer explosión en una hora. Al lugar, se desplazaron agentes de la Ertzaintza, que acordaron la calle Gregorio de la Revilla y sus inmediaciones, incluida una parte de la Gran Vía de Bilbao. Tras inspeccionar la zona, el cordón policial se levantó a las diez de la mañana, ya que no se encontró ningún explosivo.