López intervino en Bilbao en la apertura de la jornada "Cultura abierta-Cultura Irekia", organizada por la Fundación Ramón Rubial para debatir sobre la situación de la cultura en Euskadi. El líder del PSE-EE admitió que "durante demasiado tiempo los socialistas hemos dejado la iniciativa cultural en manos del nacionalismo institucional, que lleva casi 30 años al frente del Departamento de Cultura del Gobierno vasco y que ha pretendido y de alguna manera conseguido patrimonializar algo que debiera ser de todos".
López dijo que el nacionalismo institucional vasco "ha abandonado a los creadores no oficiales de este país y ha querido generar una cultura al servicio de la causa".
Destacó que la creación cultural "no puede estar nunca amordazada", aunque en Euskadi, a su juicio, hay "demasiados artistas y empresas culturales que tienen que adecuar sus productos a los intereses del poder político para sobrevivir".
Al hablar del trabajo pendiente en este campo, López se refirió a la necesidad de "parar el éxodo interminable de nuestros creadores", especialmente en el sector y en las artes escénicas, ya que los autores "ven prácticamente imposible poner en marcha sus proyectos en Euskadi y que se van a buscar oportunidades a otros sitios".
Defendió que las industrias del sector cultural "necesitan para innovar y desarrollarse del apoyo público" y dijo que la mayor parte del patrimonio industrial vasco "va desapareciendo ante la desidia oficial".
López puso de relieve que en la creación literaria o musical "debe primar la calidad y la libertad para expresarse en la lengua que quieran los creadores, y no verse obligados a utilizar la que quieran los gobernantes de turno".
A su juicio, el Departamento de Cultura del Gobierno vasco, que dirige el PNV, "no puede seguir lastrado por una radio y televisión pública mastodóntica que absorbe casi todas sus energías y casi todo su presupuesto".
Abogó por fortalecer la estructura empresarial en el ámbito de la cultura y dijo que la política cultural en manos del nacionalismo vasco "ha parecido más destinada a acabar con ella que ha promoverla".
López defendió una cultura "abierta y no sectaria, sin pelos en la lengua, accesible, diversa, como espacio y tiempo para la paz, la libertad y la convivencia".