El “Ironman” es el triatlón más famoso del mundo. La prueba se disputará el próximo 5 de Julio en la localidad austriaca de Karnten, y quienes se atrevan a afrontarlo deberán nadar 3 kilómetros y 800 metros, recorrer 180 kilómetros en bicicleta y correr 42,2 kilómetros, la distancia del Maratón. Para completar los circuitos de tierra Castañeda contará con una Hand-Bike (bicicleta con desarrollo en la que se pedalea con las manos), y una silla de atletismo. La triatleta Virginia Berasategui le ha animado a afrontar el “Ironman” de Austria, por las características del trazado del circuito y la excelente organización. Este proyecto deportivo organizado por Fekoor, a través de su Agrupación Deportiva, cuenta con el apoyo de la Fundación Bizkaia Bizkaialde, Bilbao Kirolak, Bbk y la Federación de Deporte Adaptado de Bizkaia.
Si las lesiones no se lo impiden, Iñaki Castañeda, de 57 años de edad, se convertirá el próximo 5 de julio en el primer “Finisher” en silla de Euskadi. Sólo otro atleta con discapacidad física ha conseguido terminar una prueba oficial del “Ironman” en el Estado: el Sevillano Rafael López Ordoñez, con un tiempo de 13 horas y 5 minutos, un crono más que respetable que Castañeda se ha propuesto batir.
El “Ironman” congrega a triatletas de todos los países del mundo a nivel amateur y profesional. El solo hecho de lograr la clasificación es motivo de reverencia. El promedio de tiempo con el que se suele finalizar la prueba ronda las 12 horas. Sólo se clasifican quienes llegan a meta dentro del margen de 17 horas que ha fijado la organización como tope máximo para completar la prueba. El campeonato del Mundo se disputa en Hawai todos los años, pero se realizan Ironman's clasificatorios para el campeonato mundial el resto del año. Australia, Brasil, España, Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica, o Francia, han sido sede de una de estas pruebas reguladas por la World Triathlon Corporation (WTC).
Castañeda completó el Half Challenge Barcelona-Maresme celebrado a finales de mayo (1,9 de nado, 90 km. de bicicleta y 21 km. al trote), con un tiempo de 5 horas y 36 minutos, un excelente crono que hace que las expectativas del atleta vasco y de su equipo técnico sean más que optimistas.
Para preparar el “Ironman” de Austria, el deportista vasco se ha preparado intensamente durante más de un año. De febrero a junio, bajo la supervisión de su entrenador personal, ha recorrido más de 4.000 km. en bici, 800 km en la silla de atletismo y ha nadado 125 km.
UNA VIDA CONSEGRADA AL DEPORTE
Iñaki Castañeda es una auténtica referencia en el ámbito del deporte adaptado en Bizkaia. Su impresionante palmarés le hizo merecedor en 2007 del premio Bizkaia Kirolak, otorgado por la Diputación Foral de Bizkaia en reconocimiento a su dedicación al mundo del deporte y por su contribución al desarrollo del deporte adaptado para las personas con discapacidad en Bizkaia.
Un premio con el que Castañeda se despedía de la competición oficial y ponía el broche de oro a una brillante carrera deportiva en distintas modalidades como el atletismo, el ciclismo, el esquí o la natación. Un palmarés que certifican los 93 primeros puestos logrados en todas las competiciones disputadas a lo largo de su vida. Porque su pasión siempre ha sido el deporte. Antes y después del accidente de tráfico en el que perdió ambas piernas.
El 9 de junio de 1993 el destino le ponía a prueba. Castañeda, camionero de profesión, sufrió un grave accidente cerca de Lemona que le obligó a replantearse el presente y a afrontar el futuro desde una silla de ruedas. Afortunadamente, un ATS se encontró con su accidente y le hizo un torniquete que le salvó la vida. Iñaki Castañeda ha sido desde siempre un gran aficionado al atletismo y al ciclismo. Antes del accidente pertenecía al Club deportivo Santutxu de atletismo, con el que corría sus primeros maratones. En esta etapa, el deportista vasco participó en las primeras competiciones de triatlón que se celebraban en España.
Optimista y competitivo por naturaleza, lejos de despedirse del mundo del deporte, Castañeda empezó a nadar y en poco tiempo volvía al mundo de la competición con una silla de atletismo. A partir de entonces, gracias a su esfuerzo de superación y pasión por el deporte, se convertía sin proponérselo en uno de los referentes del deporte adaptado en Bizkaia.