Las personas que tienen algún tipo de discapacidad o por su avanzada edad se topan con un problema añadido a la hora de disfrutar de un baño en la playa, ya que las muletas son instrumentos metálicos que pueden oxidarse y que se clavan en la arena a cada paso. Las nuevas muletas, presentadas hoy en la playa de la Zurriola, no se hunden gracias a su amplia base y tampoco se oxidan.
Además son gratuitas y existen diferentes tamaños para adaptarse mejor a las características de los usuarios.
Para hacer uso de este servicio tan sólo es necesario que el interesado se acerque al puesto de Cruz Roja en cualquiera de las playas guipuzcoanas y cambiar allí sus muletas normales por las adaptadas.
Esta iniciativa ha partido del departamento de Política Social de la Diputación guipuzcoana, cuyo director de Atención a la Dependencia, Juan Ramón Larrañaga, ha explicado que, según sus datos, es la primera vez en España que se pone en marcha un servicio de este tipo.
Algunos bañistas ya han estrenado las nuevas muletas y han quedado muy satisfechos con los resultados, aunque se han limitado a mojar un poco los pies porque, según aseguraban, el agua estaba fría.