Detenidos por conducir La Ertzaintza ha arrestado en diciembre con el nuevo Código Penal en la mano, a 180 personas por saltarse las normas de seguridad vial, cuatro conductores al día, la mayoría de los cuales conducía bajo los efectos del alcohol.
cUATRO conductores cada día fueron detenidos a lo largo del pasado mes de diciembre porque ignoraron las nuevas normas de seguridad vial. El último mes del año 2007 fue el primero en el que estaba en vigor el renovado Código Penal, que fija cárcel para aquellos conductores calificados como temerarios. De ahí que la cifra del balance tenga ya mucho fundamento. En total, fueron 180 las personas que pasaron por las dependencias de la Ertzaintza finalizado el año. Una significativa mayoría -137- superaron la tasa permitida de alcohol en sangre y otros 12 se negaron a realizar la prueba. Sin embargo, de estas cifras, la más preocupante es la que determina que el 24% de los 149 detenidos por superar los índices permitidos cometió una infracción de tráfico. Y cuando un conductor comete una infracción juega directamente con la vida de otras personas. El ejemplo lo tenemos tristemente muy reciente en el tiempo y muy cercano en distancia. El conductor de una hormigonera provocó la muerte de otra persona al conducir de forma temeraria en Trapagaran el pasado lunes. La Ertzaintza le detuvo y le imputa un delito de homicidio por imprudencia grave. Pero lo más sorprendente del suceso es que los análisis posteriores a la colisión arrojaron un consumo por parte del implicado de hasta cinco sustancias estupefacientes diferentes. Una realidad que la Ertzaintza zanjó acusándole de otro delito contra la seguridad vial por conducir bajo los efectos de estas sustancias. Manejando siempre con prevención la veracidad de este tipo de análisis, la realidad indica que un conductor afectado por varios tipos de drogas no parece que vaya a preocuparse por la vida de aquellos que circulan a su lado en el trayecto de su camión de gran tonelaje. Este trágico accidente no hace más que sacar a la luz una realidad escondida: que un alto porcentaje de aquellos conductores que se han sometido a los controles de la Ertzaintza dan positivo en el consumo de drogas. De ahí que la Policía vasca intensificara durante el mes de diciembre este tipo de controles. Alcohol, drogas u otro tipo de imprudencias juegan siempre en contra de aquellos que cumplen con las normas de tráfico concienciados de practicar el bien común. Son sólo aquellos que hacen de la temeridad y de la falta de respeto hacia el prójimo ley de vida los que deben saber que el Código Penal se ha reformado con el único objetivo de sacarles de las carreteras. La concepción de lo colectivo cuando se habla de seguridad vial es un referente de obligado cumplimiento. Porque sólo en la medida en que todos los conductores practiquemos el sano ejercicio de respetar las normas, se logrará, primero aliviar, y luego erradicar, todas aquellas acciones al volante en las que la imprudencia marca el destino final de una maniobra. El sentido común debe guiar al conductor al volante.