donostia. El empresario bilbaino Alberto Izaga fue declarado ayer no culpable por razones mentales del asesinato de su hija Janire, de 2 años, a la que golpeó con la cabeza en el suelo provocándole la muerte. Los hechos sucedieron en junio de 2007 en Londres y ayer un juez británico consideró que Izaga actuó bajo un "desorden psicótico agudo", por lo que lo envió indefinidamente a un hospital psiquiátrico.
Alberto Izaga, de 36 años, era un empresario de éxito de la city londinense, vivía en un piso de 1,5 millones de euros cerca del Parlamento -en el edificio se rodó la película de Woody Allen Match Point y en el que viven figuras de la televisión- y trabajaba para la compañía de seguros Swiss Re, con sede en el célebre Pepino, de la que fue suspendido tras la muerte de su hija.
hablar con dios Según lo publicado ayer por los servicios informativos de la cadena británica BBC, que recogían lo sucedido en el juicio que se celebró ayer en la capital inglesa, el juez escuchó que Izaga regresó a Londres "exhausto y con insomnio" el 2 de junio, un día antes de atacar a su hija. Había estado de viaje en Estados Unidos, donde el empresario vio la película de terror Bug (sobre chinches que se insertan bajo la piel y hacen perder el juicio a las personas), acudió a una charla sobre motivación personal y mantuvo una conversación con un aventurero. Estas circunstancias presuntamente afectaron a su estabilidad mental. Así, el día de la muerte de su hija se levantó temprano y se pasó unas tres horas hablando de Dios y de sectas antes de atacar a Janire, según el relato de su abogado.
la agresión La mujer de Izaga, Ligia Barbosa, intentó detener a su marido cuando éste, de repente, empezó a golpear la cabeza de su hija contra el suelo repetidas veces y, al parecer, le escuchó decir: "Sé lo que tengo que hacer. Tengo que matarla".
En esos momento, su mujer llamó a unos vecinos para pedir ayuda y el buzón de voz de éstos grabó parte de lo que Izaga gritaba mientras pegaba a su hija, tanto en en castellano como en inglés. "Sólo quiero dormir. Dios no existe, el universo no existe, la humanidad no existe", gritaba. El tribunal también escuchó cómo cuando la policía y la asistencia médica llegó a la vivienda del empresario él seguía cantando Big Ben, Big Ben. Cuando los agentes le preguntaron por lo sucedido, Izaga respondió que no se acordaba del ataque.
La niña murió dos días después en el hospital como consecuencia de las fracturas que presentaba en el cráneo y su padre fue enviado directamente a una unidad psiquiátrica.
esquizofrenia Los médicos que testificaron en el juicio, según lo publicado por la BBC, concluyeron que Izaga sufrió "un episodio de enfermedad mental aguda que tuvo un inicio rápido". Concretamente, especificaron que sufría de esquizofrenia o que padeció un desorden psicótico agudo en el momento de la agresión.
El fiscal insistió en que el empresario era un padre devoto y que describía a su hija como "la persona más preciosa de la tierra". "Mató a su hija en un ataque de histeria", añadió.
La niña murió el pasado 5 de junio en el hospital de Saint Thomas (centro de la capital británica), donde había sido ingresada en estado crítico dos días antes como consecuencia de los golpes que le había propinado su padre. Según los resultados de la autopsia practicada a la pequeña, la niña murió debido a una lesión cerebral.
Familia en Getxo De acuerdo con los medios de comunicación británicos, la niña interrumpió a Izaga cuando éste se encontraba en la cama junto a su mujer. La pareja y la niña solían trasladarse con frecuencia a Getxo, donde reside la familia de Alberto Izaga.
El caso originó gran conmoción en Gran Bretaña debido tanto a la violencia de lo ocurrido como a la relevancia profesional de Izaga. "Al nivel en que él trabaja, la presión es enorme. Trabaja desde la mañana temprano hasta altas horas de la noche", decía un amigo poco después de la tragedia.>a.z. |