"En la esfera de lo público no hay mujeres que estén dispuestas a abanderar el lesbianismo y sus reivindicaciones. Se necesitan campañas que promuevan que una política exprese con naturalidad 'mi compañera y yo', como hacen los políticos", sostiene esta psicóloga BILBAO. "El lesbianismo se encuentra muy estigmatizado todavía. Se tiene miedo a que, si dices que eres lesbiana, solamente se te vea bajo esa óptica y todos tus logros en el mundo empresarial o de la política se ninguneen", explica la autora de Visibilidad y participación social de las lesbianas en Euskadi, un trabajo de investigación impulsado por el Ararteko que fue presentado ayer.
Ha entrevistado a 18 mujeres lesbianas para realizar su estudio. ¿Cuáles son los obstáculos a los que han tenido que hacer frente?
Todas las mujeres, independientemente de su edad o posición social, han pasado por un proceso -para asumir su lesbianismo y hacer visible su condición- que está jalonado de dudas, miedos, actitudes de rechazo por parte del entorno, sentimientos de inferioridad, diferencia, vergüenza, culpabilidad o rareza. Todos estos obstáculos son producto de los evidentes prejuicios hacia el lesbianismo que todavía perviven en nuestra sociedad.
¿Por qué sufren más rechazo que los hombres homosexuales?
Las lesbianas son mujeres y no están situadas en el mismo plano social, político, económico y sexual que los gays. Esto incide de manera directa en que sean menos visibles. También les afecta la mayor responsabilidad que a las mujeres en general se les adjudica respecto al trabajo doméstico y la familia.
¿Cómo influye en su sexualidad soportar esta carga familiar?
Las mujeres renuncian con mayor facilidad a sus propios intereses sexuales por este tipo de responsabilidades que tienen, los cuidados, los hijos, etc. Además, las mujeres disponen de menos tiempo libre que los hombres y éste es imprescindible para el establecimiento de relaciones afectivas y sexuales.
¿Se esconden las mujeres lesbianas o las oculta la sociedad?
Es un pez que se muerde la cola. Por una parte, la sociedad no fomenta que lo hagan público y, por otra parte, también tienden a esconderse. Es un círculo que se cierra sobre sí mismo y da como resultado la ausencia de mujeres públicas que abanderen el lesbianismo.
Sí tienen presencia, en cambio, en su círculo más íntimo...
Las mujeres lesbianas son más visibles en el ámbito privado, como es la familia o el círculo de amigos, pero a medida que vamos a entornos más públicos, como el vecindario, la calle, la política, los medios de comunicación o el mundo empresarial, la visibilidad se reduce de manera ostensible.
¿Llegará pronto el día en que una política vasca reconozca públicamente ser lesbiana?
A mí me gustaría que no pasaran muchos años, pero me temo que la situación todavía está un poco verde. Ni siquiera el hecho de que haya habido políticos en Euskadi relevantes que hayan dicho "yo soy gay" ha animado a sus contrapartidas políticas. Sería, de verdad, un paso significativo hacia la visibilidad colectiva de las lesbianas.
Hay presentadores y tertulianos gays. ¿Ayudaría que también saliesen en la televisión lesbianas?
Sí, lo que pasa es que no llegamos a darnos cuenta de la importancia que tiene el hecho de que las mujeres lesbianas, sobre todo con cierta imagen, digan con total tranquilidad: "soy lesbiana", como lo dijo hace semanas Jodie Foster en América. Ayudaría mucho porque todavía las generaciones jóvenes de mujeres lesbianas están creciendo en el silencio, sin referentes positivos. Hay que ofrecer modelos positivos y las mujeres lesbianas no lo están siendo para otras lesbianas.
Para que este colectivo sea visible considera necesaria la intervención de las instituciones.
Yo no creo que sea responsabilidad de las mujeres el hacerse visible. Son las diversas instituciones las que tendrían que fomentar la aparición pública de las mujeres lesbianas en todos los ámbitos, sobre todo en los de mayor estatus.
Queda mucho camino por recorrer, pero ya hay alguna pareja de chicas que pasea cogida de la mano.
En estos últimos 30 años se han dado importantísimos avances en el reconocimiento social y legal de la homosexualidad y el lesbianismo y esto se nota en que las generaciones de mujeres lesbianas jóvenes expresan públicamente su condición con mucha más alegría. Sin embargo, siguen creciendo, en su despertar a la sexualidad, en esa concepción problemática del lesbianismo. Esto denota que hay un reto para que la igualdad sea real.