DEIA
Registro | Conectar
ULTIMA HORA EDICIÓN IMPRESA SUPLEMENTOS ESPECIALES SERVICIOS
19-01-2008
Herrialdeak Gizartea Iritzia Politika Mundua Ekonomia Kirolak Begira Telebista Azkena
Francisco Fernández, el comandante que el martes pilotó el vuelo IBE446 en el aeropuerto de Bilbao. Foto: deia
Gizartea
"No tenemos derecho a que nos tiemble el pulso"
La vivienda libre se encareció el año pasado en Euskadi más que la media del Estado
Biobide prueba fármacos para problemas de corazón, huesos y cáncer
Sancionan a Iberia por "eludir su responsabilidad"
Dos vascos entre los posibles candidatos a ser el nuevo superior de la Compañía de Jesús
Fallece un vecino de Güeñes en una colisión frontal en Balmaseda
Una joven de 20 años muere degollada en Iruñea a manos de su compañero
Descubren la mutación celular que causa la leucemia en los niños gracias a dos gemelas
La UPV presenta un diccionario de euskera con 25 millones de palabras
ELA acusa al Gobierno vasco de tener "clara" su "apuesta" por la sanidad privada
"Me llamó para decirme que habían discutido"
Un alto cargo de Esperanza Aguirre, imputado en el 'caso Guateque'
Dos mujeres heridas al caer una celosía de un balcón en Bilbao
Recurrirán la absolución de una mujer que mató a su marido
Hallan en un hospital de parís a la joven desaparecida
El hijo de la asesinada en madrid murió por defenderla
La Ertzaintza arresta al segundo de los atracadores de una empresa bilbaina
"No tenemos derecho a que nos tiemble el pulso"
Es el hombre de la semana. Francisco Fernández, comandante del avión de Iberia que el martes remontó el vuelo en el aeropuerto de Loiu, se toma su notoriedad con tranquilidad y oficio. "No tengo un mérito especial. Cualquier compañero lo habría hecho igual".
tIENE una voz serena y un tanto risueña. En Iberia le conocen como el comandante Paco Flanaghan, pero en realidad se llama Francisco Fernández. Lleva 32 años volando y el martes salvó la vida a 45 viajeros que hacían la ruta Madrid-Bilbao.

Así dicho suena dramático, pero aquí está el capitán Fernández para poner las cosas en su sitio. "No tenemos derecho a que nos tiemble el pulso. No me puse nervioso pero, cuando llegamos a Vitoria, los pasajeros nos dieron las gracias y algunos bajaban muy asustados. Ahí es cuando tomas conciencia de las cosas. ¡Qué ha pasado, macho, si ha sido un incidente!".

Pero empecemos por el principio. El día era muy normal. "Sin excesivo trabajo. Salimos de A Coruña, llegamos a Madrid e hicimos el puente aéreo Barcelona-Madrid. Y de ahí, a Bilbao". La plaza vizcaina no es una desconocida para un piloto que lleva 20 años en Iberia y que comenzó a volar cuando tenía 18 años. Ahora, este madrileño de 50 años y que no ha tenido ningún incidente grave en el aire "en su vida" reconoce que la secuencia de asombrosas fotografías tomadas por Zigor Alkorta le ha venido bien a la compañía de vuelo "para analizar lo que hicimos".

"Bilbao tiene una meteorología especial. Hay varios días al año en que sopla el viento sur en el aeropuerto. En ese caso no podemos entrar a tomar pista desde Gernika. Viniendo del mar es más aceptable el aterrizaje. Pero el monte Artxanda nos lo pone difícil". Y se da el efecto conocido como cizalladura, que se crea cuando rachas de viento golpean el lateral del avión al tomar tierra. El caso es que el martes las rachas de viento llegaron a alcanzar casi los 150 kilómetros por hora en Bizkaia.

"Así que cuando íbamos a llegar a tierra nos vimos inmersos en un torbellino". Y vuelve a restar importancia a la maniobra que le ha hecho conocido. "No es que los pilotos de Iberia seamos muy conservadores y decidamos emprender el vuelo a otro aeropuerto mientras otros aterrizan. Lo que ocurre es que las rachas de viento son así, es una cuestión puntual. Puede que golpeen un avión y unos minutos después otro aterriza con normalidad, porque en el momento no encontraron esa racha".

Además, los Airbus 320 y 321 son largos, tienen mucha superficie de contacto. Y el vuelo que tenía que llegar a Loiu a las tres de la tarde volaba muy vacío, sólo con 45 pasajeros. "Iba todo normal cuando, de repente, el viento levantó el plano derecho de la nave, y si no hubiera metido el plano izquierdo, habría tocado el suelo".

Reconoce que sobreponiéndose al susto remontó el vuelo y decidió volar a Foronda. "No lo quise intentar más. Se lo comuniqué a los pasajeros y, como lo pasaron mal, estaban encantados de ir a Vitoria. Me agradecieron luego que no lo intentara de nuevo". En todo momento deja claro que es uno de los gajes de su oficio. "No tengo un mérito especial, cualquier compañero habría hecho lo mismo porque la prioridad era la seguridad".

peligro de volar

"Que nadie tenga miedo"

En todo esto hay algo que lamenta y que dice bastante de él. "Siempre es un placer volar a Bilbao. Voy mucho -dice vía telefónica desde su domicilio en Madrid-, aunque no tengo ruta fija porque seguimos una programación muy variada, para no repetir destinos y rutinas. Lo único que me apena es que no pude disfrutar de la estupenda comida que dan en el restaurante Bermeo del hotel Ercilla".

Lo del miedo a volar no entra en su vocabulario. "Y nadie en Bilbao tiene por qué tenerlo. Es un aeropuerto difícil en algunas ocasiones pero sabemos hacerlo. Que nadie tenga miedo de montar en los aviones, para eso estamos".

De su carácter dice mucho su insistencia en que sólo es "un profesional que intenta hacer su trabajo lo mejor posible. Por suerte lo he conseguido".

La expectación que ha creado la secuencia fotográfica de su "cuasi- incidente", como él lo denomina, le ha sobrepasado. "De verdad lo digo, no es nada espectacular, es mi trabajo. Desde fuera parece muy anormal pero hay que salvar la situación".

Algo habrán dicho sus compañeros, seguro. "La verdad es que las fotografías les han parecido impresionantes. En el momento en el que íbamos a aterrizar estaba la tripulación con la que tenía que volver a Madrid esperando en el parking de Loiu. Un compañero que es un experto fotógrafo y que siempre va con la cámara estuvo sacando fotos a otros vuelos, pero cuando vio el nuestro le impresionó tanto lo que ocurría que se quedó parado y no pudo hacer nada".

Y lo de Flanaghan, ¿de dónde viene? "De cuando entré como cadete en la academia militar de San Javier. Bobadas de chavales. Todos teníamos apodos. Como me apellido Fernández García me empezaron a llamar Flanaghan, como un conocido detective de una serie de televisión de la época". De película.

Sus frases

"Todo iba normal en el aterrizaje cuando, de repente, el viento levantó el plano derecho de la nave"

"No me puse nervioso, pero cuando llegamos a Vitoria algunos viajeros bajaban muy asustados"

Francisco Fernández

Comandante de Iberia
PROMOCIONES  
COMER MÁS SANO ES FÁCIL
Juego de Wok + Sartén de Pescado. Por sólo 26,95€
SACO DE DORMIR
Este año podrás descansar al aire libre con este saco perfecto para tus viajes
GO!AZEN
El primer musical que se hace en Euskal Herria con canciones de hoy en día. CD Y DVD
BONOS PARA DESCARGA PDF
Compra de bonos para la descarga del PDF de la edición impresa, promoción 2x1 (1 bono = 40 descargas)
Acerca de Deia Suscríbase al periódico DEIA Promociones Publicidad Contacto Mapa web Añadir a favoritos
© Editorial Iparraguirre  |  Aviso Legal  |  Privacidad
Enlaces recomendados: Apuestas Deportivas | Trabajo | Hosting