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La Policía judicial gala recoge pistas en Lorette, donde ETA robó 2.000 litros de nitrometano, producto hallado en la bomba de Getxo. Foto: afp |
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ETA cargó la bomba de Getxo con un nuevo y potente explosivo en busca de un gran atentado
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La Ertzaintza cree que el atentado habría sido esa misma semana y próximo al lugar donde se encontró.
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Igor Camaño
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bilbao. ETA buscaba un atentado inminente y muy potente con la bomba abandonada en Getxo el pasado jueves 31 de enero. Según ha podido saber DEIA de fuentes de la lucha antiterrorista de la Ertzain-tza, la organización armada había rellenado el barril de cerveza con 35 kilos de amonitol, un explosivo que no había utilizado antes y mucho más devastador que los que emplea habitualmente. Entre los componentes hallados por los artificieros de la Policía vasca en ese nuevo explosivo destaca la presencia de nitrometano, un producto químico que ha sido utilizado en grandes matanzas como la de Oklahoma (19 de abril de 1995, 168 muertos y 500 heridos) o en varias acciones terroristas de Al Qaeda. A la bomba, preparada con gran precisión -destacan los especialistas-, sólo le faltaban los componentes electrónicos para poder explotar.
Una vez analizados todos los elementos, los investigadores intuyen que el artefacto iba a ser colocado en un radio de cuatro o cinco kilómetros respecto a la zona del hallazgo, la estrada Diliz, en el barrio de Andra Mari. Neguri, enclave getxotarra ligado a la oligarquía vizcaina especialmente castigado por ETA, Berango o incluso el Palacio de Justicia de Getxo, donde la organización ya atentó de manera frustrada el 11 de noviembre, podrían haber sido alguno de los objetivos del macabro barril. Son, eso sí, hipótesis.
una bomba 'ejemplar' Las fuentes consultadas insisten en que la principal hipótesis del hallazgo de la bomba responde a una entrega frustrada al activista, o activistas, encargados de su colocación. Esa impresión queda reforzada por el modelo y configuración de la misma. "Estaba muy, muy bien montada. Eso no lo hace cualquiera", significaba a DEIA un miembro de la lucha antiterrorista.
Este trabajo fino hace pensar a los investigadores que el artefacto fue preparado al otro lado de la frontera, en alguna fábrica de ETA, por alguno de los máximos responsables de explosivos. Todo estaba en su sito y correctamente colocado para causar el máximo daño. El barril tenía un cono en su interior para dirigir la explosión, el cordón detonante estaba en el interior de dos tubos metálicos y los 35 kilos de explosivos estaban convenientemente ubicados y en perfecto estado. El aparato detonante y una mano que la activara eran lo único que la separaba de su explosión.
Este buen hacer del miembro de ETA que la preparó contrasta con algunos fallos cometidos en otros atentados. En el Palacio de Justicia de Getxo, por ejemplo, no estalló ninguna de las dos bombas colocadas. Lo impidieron defectos en los detonadores, de tipo casero. Ese error resultó providencial para salvar la vida de unos cuantos ertzainas u otros efectivos de emergencias, puesto que el segundo artefacto, una bomba trampa, estaba escondido en una papelera a muy pocos metros del primero.
automodelismo Aparte de su montaje, otra de las novedades descubiertas por la Policía vasca es la composición del explosivo. A los habituales nitrato de amonio y polvo de aluminio -componentes, entre otros, del amonal-, los terroristas añadieron nitrometano. Su objetivo era intensificar la potencia de la bomba. La presencia de este elemento obliga a los responsables policiales a ponerse más serios de lo habitual. Palabras mayores. El nitrometano aparece ligado a varias masacres internacionales. Timotthy McVeigh lo utilizó contra un edificio federal de Oklahoma (EE.UU.) y causó 168 muertos. McVeigh era un ex marine -fue condenado a la pena capital y ejecutado en 2001- que quiso vengar la muerte de 80 davinianos en el asalto al rancho de Waco -o del Apocalipsis-, en Texas. Al Qaeda y otros grupos extremistas también lo han utilizado en varias acciones de envergadura. Este producto también tiene usos lúdicos. Así, se utiliza como combustible en coches o aviones de modelismo.
La volatilidad del nitrometano y, por tanto, su corta vida es la pista clave que permite deducir a la Er-tzaintza que la bomba iba a ser utilizada de forma inminente. Cuestión de días; de lo contrario, el nitrometano se habría evaporado y el artefacto habría perdido potencial. Los investigadores están casi seguros de que el nitrometano hallado en la bomba procede de un robo en Francia. El 10 de octubre de 2007, un comando formado por cuatro personas asaltó a mano armada una fábrica de productos químicos en Lorette, cerca de Saint-Étienne (cercanías de Lyon), y robó 2.000 litros (400 bidones de cinco litros). El comando buscaba bidones de 200 litros, pero no pudo moverlos. La carestía es otra de sus características. Un litro cuesta entre 15 y 18 euros de venta al público. Los laboratorios Labema valoraron el robo en 20.000 euros. Era el séptimo asalto a mano armada de ETA desde 2005 para aprovisionarse de material explosivo. En julio del pasado año, la Policía gala ya halló pista de este material tras detener cerca de Angulema a Iker Mendizabal Cubas y Jon García González, miembros del aparato militar.
El estudio de estos productos robados ya hizo pensar a las Fuerzas de Seguridad que ETA pretendía atentados más potentes y letales. Una impresión que corrobora una carta incautada al desarticulado comando Urederra, el que lideraba Joseba Lerín. En una misiva enviada a Arkaitz Agote, Lerín le ordenaba preparar informaciones sobre grandes objetivos y le recomendaba utilizar una furgoneta bomba cargada de amonitol o nagolita. |
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