bilbao. Un colectivo cristiano de Bizkaia (Eliza Gara) ha presentado una candidata para las elecciones a la presidencia de la Conferencia Episcopal del próximo marzo. Con ello quieren denunciar la falta de democracia en el seno de la Iglesia católica y la invisibilización que sufre el colectivo de mujeres. "En la Iglesia, a las mujeres se nos permite impartir catequesis, hacer lecturas o limpiar las parroquias pero no podemos participar en ningún órgano importante de decisión", asegura Elena Sanz, que es la candidata elegida por este grupo.
Aunque son conscientes de lo simbólico de la decisión "ya que la Iglesia es una institución no democrática que elige a sus obispos a dedo", afirma Sanz, desde Eliza Gara se intenta llevar a cabo una revolución silenciosa. Este organismo lleva ya varios años trabajando por impulsar en la Iglesia católica ciertas prácticas sociales como la igualdad de derechos y responsabilidades entre las mujeres y los hombres; la participación democrática en la toma de decisiones o la vivencia de la sexualidad con una mayor naturalidad. "Estas prácticas sociales no sólo son un avance, son además ejes centrales de una profunda y lenta evolución que está apareciendo en nuestras sociedades para hacerlas más humanas", afirman.
En este sentido, Eliza Gara Bizkaia reivindica el impulso del sacerdocio universal, el fomento de una Iglesia participativa y democrática donde "todos podamos trabajar corresponsablemente", la eliminación del celibato obligatorio o el impulso de que los inmigrantes sean miembros activos de la comunidad "y no sólo meros usuarios", aseguran.
Es la primera vez que Eliza Gara presenta un candidato a la presidencia de la CE, que además coincide con la celebración del Día Internacional de la Mujer, el próximo ocho de marzo. Sin embargo, este colectivo ya había desarrollado otros actos reivindicativos de desobediencia civil como precintar la Catedral.
"En Eliza Gara pensamos que la responsabilidad de lo que ocurre en la Iglesia no es solamente de una persona, sino de todos los que se consideran creyentes y católicas", aseguran. Por eso, presentan un programa electoral con propuestas sui géneris como que "la Iglesia destine sus infraestructuras y riquezas acumuladas hacia mejoras sociales de los más empobrecidos".
Otro de los planteamientos en los que abundan es "que esté en la calle trabajando por el bien común con todos los colectivos". Esta organización católica de base también considera que es necesario el respeto a "la pluralidad de formas y situaciones familiares", incluidas las de personas del mismo sexo. |