O un minuto de rédito político. Me sobran dedos de una mano para contar las veces que he estado en el estadio de fútbol de San Mamés, y no para ver un partido. Ni que decir tiene que desconozco si durante los encuentros los espectadores vociferan, guardan silencio o lloran por un gol, si corean eslóganes o sólo canturrean por lo bajinis mientras comen el bocata de tortilla y le dan a la bota, pero lo que deduzco totalmente segura por el nombre del estadio, es que allí se juegan partidos de fútbol. Entendidos en la materia así me lo confirman, asegurándome además que sólo guardan (guardaban) el tradicional minuto de silencio cuando el goian bego es de alguien relacionado con la entidad. Vaya por delante que un solo asesinado violentamente, sólo uno, ya me parece una bestialidad intolerable en cualquier circunstancia, independientemente del motivo aducido, más aún si se trata de terrorismo alevoso puro y duro. Mi extrañeza va por el revuelo mediático suscitado en todo el Estado, no porque el minuto a la memoria de Isaías Carrasco se respetara a medias, sino porque no se suelan realizar este minuto de silencio. Como a pesar de mi desapego futbolero no se me escapa la trascendencia social del fútbol en nuestra sociedad, no digo yo que el club Athletic de Bilbao no pueda cambiar de criterio, y de ahora en adelante disponga que se guarde el minuto de silencio por las víctimas de terrorismo; pero espero que si lo hacen, lo hagan por todas las víctimas. Si los socios y socias de este querido club, sin duda el más representativo del deporte bilbaino/vizcaino y vasco, decidieran denunciar con su estrepitoso silencio todo asesinato terrorista, yo les pediría como mujer que no se olviden de hacerlo también cuando asesinen por terrorismo machista a una mujer, y como trabajadora, cuando perezca en el tajo un obrero por negligencia de una patronal muy olvidadiza en medidas de protección y seguridad. Mucho me temo que quienes han publicado críticas airadas porque en San Mamés no se guarde este minuto de silencio por las víctimas de ETA, no vean con los mismos ojos las protestas ante estos otros tipos de terrorismo. Al fin y al cabo, aunque las mujeres asesinadas por sus ex y los obreros muertos en el tajo sean muchos más en número, estas víctimas no generan votos ni producen rédito político. Tal vez sea por esto mismo que yo sí guardo el minuto de silencio por ellos y ellas.
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