Una delegación vasca ha visitado Escocia para establecer los paralelismos en materia de vivienda entre los dos países. Un viaje con la vista puesta en asegurar un techo, a partir de 2012, a todas aquellas personas que lo necesiten. gasteiz.¿Qué ha sucedido en tan pocos años para que la gente que no quería ni oír hablar de alquiler ahora lo aprecie e incluso lo reclame?
Varias cosas. Por una parte, los empresarios privados han mantenido un esquema de precios excesivos, tanto en compra como en alquiler. La gente comparaba los alquileres privados con los plazos de la hipoteca y decidía si le convenía o no comprar. A la vez ha coincidido con un mercado que hacía oídos sordos a las demandas de alquiler y a ello se le ha sumado una Administración que ha empezado a trabajar con fuerza, en Euskadi por lo menos, en esta materia. Si realizas una buena oferta, porque el parque de alquiler del Gobierno vasco está en torno a los 250 euros y el libre en torno a 800 euros, y la gente comprueba que las viviendas son buenas, se genera demanda. Se ha dejado de ver el alquiler como algo exótico, sobre todo por parte de la gente más joven que tiene muy presente el referente europeo.
Si el precio medio del alquiler libre está en 800 euros, ¿por qué solicitaron restringir las ayudas de la renta básica de emancipación a un tope de 700 euros, medida que excluiría a mucha gente?
Estamos confundiendo gente con alquileres. Que el alquiler medio esté en determinado precio no quiere decir que no haya muchos por debajo de ese precio. El análisis que nos faltaba hacer y que estamos realizando ahora era cómo se descompone ese precio medio en cada realidad geográfica. Por eso en su día, cuando negociamos con el Ministerio, dijimos que no estábamos en condiciones de fijar límites. Pero podemos estarlo en el futuro y seguramente sea necesario fijar límites diferentes en función de la zona geográfica.
¿Mantienen, entonces, su intención de recuperar ese tope?
Cualquier programa público de fomento del alquiler que no lleve una limitación de precio y que no lleve un sistema de control es, cuando menos, inflacionista. Y en algún caso puede llevar al fraude. Hay que introducir esos elementos de control, aunque en el caso del que hablamos se trata de una política que no es nuestra sino del Ministerio. Las dos partes, de común acuerdo, hemos decidido que, hasta que veamos sus efectos, no fijaremos límite, pero el límite habrá que introducirlo.
¿Qué opina sobre la iniciativa de prolongar gratuitamente las hipotecas?
Es una competencia estatal, con lo cual el problema lo tiene el Ministerio de Economía.
¿Problema?
Sí, porque apuestan por una política que puede parecer de alivio a muy corto plazo, pero que a largo plazo es muy negativa para el ciudadano. Si tienes un crédito por equis miles de euros a 15 años y lo que hacen es alargártelo a 30 años, al final, en lugar de devolver, por ejemplo, 1,7 veces el capital, lo devolverás tres veces.
¿Están satisfechos con las últimas cifras que sitúan a Araba a la cabeza de la promoción de VPO a nivel estatal?
Estamos muy contentos. Araba cuenta con más de 7 VPO por cada 1.000 habitantes, cuando la mayoría de las ciudades anda por debajo de una.
¿Es hora de recoger lo sembrado?
Es hora de felicitarse por una política de muchos años con concertación. El Gobierno vasco y el Ayuntamiento de Gasteiz hace muchos años que trabajan juntos con un mismo objetivo y colaborando en todos los procesos: captación de suelo, urbanización, edificación, gestión del parque de alquiler y movilización de vivienda vacía. Y sostener esta forma de trabajar en un territorio tan particular como Araba, donde casi el 80% de la población se concentra en la capital, da sus frutos.
¿Es el laboratorio donde Vivienda ensaya?
Más que un laboratorio, que tiene ese matiz de lugar de ensayo, en realidad podemos hablar del lugar donde con mayor énfasis se aplican políticas más difícilmente aplicables en otros lugares. En Araba se dan todas las circunstancias para mantener una intervención pública sobre el suelo, la vivienda y los parques que no se dan en otros sitios. Araba no es el laboratorio de Vivienda, es el modelo. Un ejemplo dentro del Estado y dentro de la comunidad autónoma.
¿Es posible exportar el modelo?
Es complicado, pero no lo descarto. Lo malo es que se tardará un tiempo. Es probable que al entrar en carta la operación de Zorrozaurre en Bizkaia y la de Antondegi en Gipuzkoa veamos números parecidos.
Los números que les importan a los ciudadanos son los de los precios y Araba también es un referente en disminución del coste de la vivienda, tanto nueva como usada. ¿Se arrogan todo el mérito?
Existe un conjunto de factores que presiona sobre el precio. Hasta ahora existía un crédito hipotecario ilimitado, tanto para los promotores como para los compradores, a un precio muy atractivo. Pero esto ya no es así. Además, ha habido una riada de dinero que huía de unos mercados bursátiles que habían pinchado después de la burbuja tecnológica y que buscaron refugio en la construcción. Asimismo, es muy probable que la demanda inmobiliaria esté exhausta. La gente ya no está dispuesta a pagar cualquier precio por cualquier vivienda en cualquier tipo de condiciones. Si a ello le sumamos que en ese territorio la vivienda libre es marginal...
¿Marginal?
Sí porque el 70% de la vivienda es protegida, así que cuando hablamos del coste de la vivienda, el precio de referencia es el de la protegida y es el que marca las reglas del juego de la libre. El que seas capaz de mantener en el tiempo una demanda muy importante de vivienda protegida a unos precios que no son los del mercado acaba afectando a la libre.
En algunas comunidades se defiende la teoría contraria.
Sí, hay quien asegura que construir más vivienda protegida encarece la vivienda libre porque hay que trasladar no sé qué costos de la vivienda protegida a la libre, pero no tiene sentido.
Arbitraje para 9.000 dueños e inquilinos
Un total de 8.946 contratos de arrendamiento incluyeron la cláusula de arbitraje de Arrendamientos Urbanos de la Asociación Europea de Arbitraje (AEADE) en Euskadi durante 2007. AEADE comercializa su arbitraje a través de las principales redes inmobiliarias vascas y mantiene un acuerdo de colaboración con al Programa Bizigune del Gobierno vasco desde el año 2006. "El mercado del alquiler en Euskadi estaba demandando herramientas que ofreciesen seguridad jurídica y tranquilidad a propietarios e inquilinos", indicó su presidente, Javier Iscar de Hoyos. Este tipo de arbitraje es una fórmula rápida de resolución de conflictos entre propietarios e inquilinos alternativa a los juzgados, en la que en caso de conflicto entre dos partes una tercera denominada árbitro dicta un laudo, sentencia firme, en un plazo de entre 30 a 45 días. De esta forma, cualquier conflicto puede solucionarse entre cuatro y cinco meses, frente a la media de nueve a doce meses de la justicia ordinaria", y añadieron que otra "gran ventaja" del arbitraje del alquiler es que "ha logrando disminuir enormemente la conflictividad del arrendamiento a un simbólico 0,3%". >E. P.