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Una veintena de alimoches se asientan en Bizkaia. Foto: DEia |
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La Diputación tomará medidas para proteger al alimoche y al milano real
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Actualmente anidan en Bizkaia una veintena de parejas de buitres, sobre todo en Ordunte, Urkiola y Gorbeia.
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Aitziber Atxutegi
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Bilbao. El Departamento de Agricultura va a poner en marcha medidas para proteger a la población de alimoches y milanos reales de Bizkaia, aprovechando la redacción que se está realizando actualmente del Plan Rector de Uso y Gestión del parque natural de Armañón.
En el territorio anidan una veintena de parejas de alimoches, especie en peligro de extinción, principalmente en el entorno de Ordunte y en los parques naturales de Urkiola, Gorbeia y Armañón. Al igual que el milano real, esta especie se encuentran actualmente en Bizkaia en una situación "de peligro de extinción mucho mayor", que por ejemplo los buitres, señala la diputada de Agricultura, Irene Pardo. Por ello, "y al hilo del Plan Rector de Uso y Gestión del parque natural de Armañón, y del área de Salduero, Ordunte", tomarán medidas para proteger la conservación de esta especie en nuestro territorio.
La diputada ofrecerá más detalles sobre esta iniciativa mañana en la comisión de Agricultura de las Juntas Generales, en la que se debatirá una propuesta del PP, en la que pide la tramitación del Plan de Gestión del Alimoche y adoptar las "medidas oportunas" para la conservación de esta especie y el "fomento de su éxito reproductor".
En su proposición, el apoderado popular Arturo Aldecoa recuerda que la población del alimoche de Bizkaia y la CAV suponen el 30% del total de la península, que se cifra actualmente en unas 1.400 parejas nidificantes. Los ejemplares se han reducido un 25% en 15 años, principalmente por el uso de cebos envenenados en los cotos de caza. También la presencia humana dificulta su reproducción, ya que no la toleran en época de cría y se alejan del nido -y de sus polluelos- si una persona se acerca. Por ello, actividades como la práctica de la escalada en las paredes en las que están los nidos, las actuaciones forestales con maquinaria, la práctica de la caza o el mero tránsito de senderistas también amenaza su conservación en el territorio.
comedero de buitres En esta misma comisión, Irene Pardo informará también sobre la reapertura del comedero de buitres de Karrantza, a finales del pasado mes de diciembre. Desde el 28 de ese mes, la Diputación realiza un aporte semanal de 200 kilos de carroña -el 20% del que se suministra en los cuatro muladares pactados con Araba y Burgos- en época normal, que se incrementará en fechas de partos y cría.
Las diputaciones de Bizkaia y Araba, y el gobierno de Castilla y León firmaron en noviembre un acuerdo en el que se comprometieron a habilitar cuatro comederos -dos en Burgos, uno en Karrantza y otro en Valderejo-, y suministrar animales muertos para que las aves carroñeras no ataquen al ganado ante la falta de comida. El objetivo fue lograr la coexistencia de la actividad ganadera y la conservación de estos animales, logrando un reparto equilibrado de estas aves por los territorios afectados. "En Karrantza había un problema con la ganadería por la influencia de las grandes colonias que viven en Burgos. Se trata de establecer otros puntos de alimentación de manera que se disperse y que no tengamos una sobrecarga en esa zona", señala Irene Pardo.
Aunque reconoce que aún es "pronto" para valorar la incidencia de la reapertura del comedero -"habrá que esperar que pase por lo menos un ciclo completo, hasta invierno"-, la diputada se muestra "convencida" de que fue un acuerdo "acertado y positivo para Bizkaia" y que se ha logrado recuperar el "equilibrio entre las poblaciones de buitres que tiene que haber en un territorio y su capacidad para mantenerlas. Los términos en los que estamos gestionando en estos momentos el muladar hacen compatibles la protección del buitre y el mantenimiento de la actividad ganadera".
La diputada de Agricultura descarta por el momento abrir puntos de alimentación de buitres en otros lugares de Bizkaia. "No vemos la necesidad porque se mantiene más o menos un equilibrio, no hay una descompensación como la de Karrantza, donde a pesar de que únicamente hay unas diez parejas anidadas, se desplazan muchísimos ejemplares de la zona de Burgos", explica Irene Pardo. A modo de ejemplo, señaló que en la zona de Urkiola anidan alrededor de setenta parejas de buitres, "y no hay problemas con el ganado".
Asimismo, Pardo reitera su intención de conceder indemnizaciones a los ganaderos que sufran ataques de buitres, una circunstancia que no descarta que se vuelva a repetir. "Estamos estudiando esa posibilidad, ya que las compañías de seguro no lo cubren", explica. |
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