bilbao. Los diputados y senadores decidieron ayer en una histórica sesión conjunta en el Parlamento francés que el euskera sea "patrimonio cultural". No es, ni mucho menos, lo que les gustaría a las asociaciones en defensa de las lenguas minoritarias, ya que esta medida no eleva a las lenguas al estatus de oficiales, sino que se les dotará del mismo rango de las lenguas de las antiguas colonias francesas. No obstante, la Federación de Escuelas de Ipar Euskal Herria celebró la medida, ya que hasta hora, los profesores de las ikastolas "hemos trabajado ilegalmente dando clases en euskera con profesores pagados por el Estado", recordó su presidente, Paxkal Indo.
La situación tan absurda en la que se encuentran las lenguas en Francia es fruto de su Constitución, que solamente reconoce al francés como lengua oficial. Un reforma constitucional promulgada por el presidente Nicolas Sarkozy permitió ayer por un solo voto la revisión de la Carta Magna.
La propuesta requería el apoyo de tres quintas partes de la Asamblea Nacional, ya que la reforma ampliará los poderes del Parlamento, delimitará los del presidente, dará nuevos derechos a los ciudadanos y reconocerá las lenguas minoritarias como "patrimonio cultural".
El presidente de Euskaltzaindia, Andrés Urrutia, valoró la decisión de la Asamblea como "un paso importante y significativo", pero recordó que sólo debe ser "el primer paso". "La medida tiene su importancia como protección y patrimonio, pero no puede ser un patrimonio muerto, sino uno que tenga vida". Paxkal Indo agregó que a pesar de estar "feliz" con la revisión de la Constitución, el euskera seguirá estando "detrás" del francés.
Según el artículo 2 de la Constitución, el francés es la única lengua de la República. Este artículo no se modificará. El que se cambiará será el artículo 75, que dice que las lenguas regionales son patrimonio de Francia. Era el artículo utilizado para reconocer la diversidad cultural de las antiguas colonias francesas.
El 7 de mayo la Asamblea Nacional mantuvo un intenso debate sobre la condición del euskera, catalán, bretón, occitano, alsaciano y corso, en el que la ministra de Cultura, Christine Albanel, fue muy clara al expresar que no está dispuesta a ratificar la Carta Europea de lenguas minoritarias, un tratado impulsado en Lisboa que ha sido ratificado por todos los grandes países de la UE a excepción de Francia. "Ratificar la Carta sería contrario a nuestros principios y aplicarla sería difícil", resumió.
En su día, el portavoz de Euskal Konfederazioa, Sebastian Castet, se mostró receloso con el contenido de la nueva norma, ya que "es un reconocimiento muy, muy pequeño. Pero claro, es que en Francia no tenemos nada".
plataforma Una nueva plataforma compuesta por diversos movimientos y asociaciones que trabajan a favor de las lenguas minoritarias presentes en el Estado francés ha redactado un Manifiesto por un estatuto legal de las lenguas regionales de Francia. Los autores del texto denuncian que el Gobierno "lleva a cabo desde hace demasiado tiempo una política lingüística negativa hacia las lenguas diferentes al francés presentes en el territorio".
Curiosamente, el histórico paso de discutir en la Asamblea Nacional el triste estatus de las lenguas minoritarias en Francia fue impulsado por el diputado Marc Lefor, un bretón del partido de Nicolas Sarkozy, el conservador UMP. Y es que la lengua materna de Lefor es el todavía inconstitucional bretón. |