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Amaral congregó a 45.000 personas en Botica Vieja. Foto: jose mari Martinez |
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Balance de aste nagusia
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Números aceptables, pero se impone la reflexión en los espacios musicales
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Los diferentes escenarios están más que consolidados con una asistencia destacada. Amaral, Ken Zazpi, Carlos Baute, Barricada y Rosario lograron congregar a decenas de miles de personas.
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Andrés Portero
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Bilbao. ¿Menos gente en Aste Nagusia? Será en otros apartados, no en los escenarios musicales, que este año han aguantado reventones como los de Rosario y Carlos Baute, en Abandoibarra, o los de Amaral y Barricada junto a Ken Zazpi, en la última edición que se celebraba en Botica Vieja. Consolidados escenarios como los de Plaza Nueva y La Pérgola, con un público muy específico, queda para la reflexión cuál debe ser el formato musical del escenario adosado al Museo Guggenheim y cómo trasladar al aficionado que los grupos internacionales no pueden ser tan populares y exitosos en estos momentos tras la consolidación del Bilbao BBK Live Festival.
En Aste Nagusia de 2007 llovió bastante. Este año, a excepción de una jornada, se han vivido conciertos más o menos tranquilos. La conclusión es clara: los números van a responder en comparación con la edición anterior. "No serán números a la baja", confirmaron ayer fuentes municipales a DEIA mientras ultimaban el balance que se hará público hoy mismo. "Sí que es cierto que la percepción general es que ha habido menos gente este año en fiestas, en general. Y eso afecta al sector hostelero y las txosnas. El último fin de semana se estaba en ellas genial, hasta se podía bailar. Quizás se deba a la crisis, a la oferta privada, que cada vez es mayor, o al propio botellón", según las mismas fuentes.
A pesar de todo, la oferta musical de Semana Grande ha respondido, en general, en todos los escenarios, si exceptuamos la apertura de Botica Vieja con Delorean y The Teenagers, noche dedicada al rock indie que resulta necesaria, aunque debería estar ubicada en otro escenario si los grupos carecen de tirón popular.
Cifras impensables Incluso se han logrado números "impensables" en algunas ocasiones. La más clara, el concierto del viernes de Amaral, al que acudieron 45.000 fans, según informaron fuentes de Protección Civil, que se ha convertido ya en la última gran concentración musical gratuita en la capital vizcaina tras el concierto de Fito y Fitipaldis en 2004, por delante del recital de Miguel Bosé del año pasado. "Sabíamos que iba a haber gente, pero no tanta. Nos ha sorprendido incluso a nosotros", reconocen desde el Ayuntamiento.
Botica Vieja, en su última edición, también logró unos números más que destacables en el concierto conjunto de Ken Zazpi y Barricada. También destacable resultó la visita de El Barrio e, incluso, de Amparanoia en su gira de despedida. Hasta los británicos Travis lograron meter 12.000 personas, número nada despreciable para una banda que no vive su mejor momento comercial. "Lo de los grupos internacionales es un lío. ¿Qué piensa la gente, que vamos a traer a U2? Que Travis congregue a 12.000 personas está muy bien, no entendemos las críticas que se lanzan por parte de algunos", destacan desde el Ayuntamiento, cuyos responsables festivos reflexionan sobre cómo trasladar a la opinión pública que su campo de acción a la hora de contratar grupos con proyección mundial se ha reducido tras la consolidación del Bilbao BBK Live Festival.
Abandoibarra, para la reflexión
Con el escenario de Plaza Nueva no existe replanteamiento alguno. "Está más que consolidado como espacio intimista de la programación. La única pega es la noche reggae. Esa sí nos está dando que pensar", aseguran fuentes municipales. Tampoco admiten dudas los escenarios dedicados a las bilbainadas y al guateque sesentero de La Pérgola. "Llaman la atención de la gente a diario, con llenos importantes. Resulta curioso ver a personas de menos de 30 años disfrutar de Los Brincos o de Los 3 Sudamericanos", indican. "El único problema de La Pérgola es que vamos a tener que ir repitiendo grupos porque no son tantos", apostillan. Finalmente, el escenario de Abandoibarra es el que más debate puede generar, previsiblemente, en el seno de la Comisión de Fiestas. Que funciona, es un hecho. Basta con haber asistido a los recitales de Carlos Baute y Rosario. "Lo que quizás no tenga sentido es programar a esos artistas masivos y luego otro día tener a la Orquesta Sinfónica de Bilbao. Hay que reflexionar si debe ser un escenario con una idea clara de programación o ése en el que tengan cabida otras propuestas que no encuentran acomodo en el resto". >A.p. |
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