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El público grita entusiasmado en la primera jornada del ARF. fotos: Jaizki Fontaneda |
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Reencuentros rockeros en el Azkena de Gasteiz
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Los grupos Hayseed Dixie y Radio Moscow protagonizaron los mejores conciertos del día.
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Carlos González
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Gasteiz. El día amaneció nuboso y la lluvia hizo pronto acto de presencia. Eso hizo que muchos de los asistentes al ARF 2008 que iban llegando al camping, hoteles y pensiones torcieran un poco el morro. Pero según se fue acercando la hora del primer concierto, el sol decidió ponerse manos a la obra y Mendizabala parecía otra cosa. Y entre rayo y rayo, multitud de reencuentros. Para muchos de los que vienen de fuera y repiten en Gasteiz cada año, los momentos previos a que Lagartija Nick comenzase su actuación fue un continuo ir y venir de saludos y comentarios.
Al terminar el certamen de 2007, no hay que engañarse, no todos tenían claro que el macroencuentro volviera a celebrarse, por lo menos en Gasteiz. Pero, por suerte para todos, la capital alavesa ha vuelto a vestirse como la capital del rock.
Desde ciudades cercanas como Bilbao o Iruñea, desde sitios más lejanos como Cádiz o Gijón , e incluso con gente llegada de Inglaterra, Italia y demás, los azkeneros acudieron a una nueva llamada de uno de los mejores macroencuentros del Viejo Continente.
Mientras muchos colocaban sus tiendas de campaña, a los de Antonio Arias y compañía les tocó un papel que siempre es complicado, abrir el certamen.
El líder de Lagartija Nick está más que recuperado de su accidente de mediados de agosto, y así lo demostró en el estreno del segundo escenario, bajo la gran carpa instalada este año.
El grupo no sólo se limitó a tocar Inercia, uno de sus mejores discos, sino que hubo tiempo también para temas más recientes. Y el público, al principio un poco exiguo, fue aumentado con el pasar de las canciones. Eso sí, como la banda no tenía mucho tiempo para su actuación, las canciones se sucedieron casi sin tiempo para respirar. Claro que los andaluces son viejos en esto y supieron estar a la altura de su propio nombre.
Más división de opiniones causó el paso por el escenario uno, el más grande, de The Yawning Man. Como los Lagartija habían empezado un poco antes de tiempo, el trío norteamericano también se adelantó un poco. Se produjo entonces una de las imágenes más habituales y bonitas de este ARF, la emigración de un lugar a otro.
El rock instrumental del combo dejó encantados a algunos, pero a la mayoría les resultó demasiado pesado. Tal vez no era el momento adecuado para la propuesta de los de Alfredo Hernández.
Aún así, la banda supo demostrar que el aire del desierto le siente muy bien a su música. Con todo, tal vez, este concierto en una sala pequeña y no en un gran festival hubiera tenido más sentido y habría conseguido una mayor implicación del público, que en gran parte se dedicó a seguir las evoluciones del combo desde la hierba del recinto.
Llegó entonces uno de esos momentos que antes de comenzar el festival más dudas y más interés generaba, la aparición de Hayseed Dixie. Pero al cuarteto norteamericano le costó como cinco segundos disipar cualquier tipo de reticencia. Es evidente que ésta no es una banda de tributo a AC/DC como en principio algunos creían. Lo suyo va más allá, pero mucho más allá.
Los que conocían algo de ellos sabían que la diversión estaba garantizada. Tal vez no tenían tan claro la calidad musical de Barley Scotch (gran voz), Reverend Don Wayne (impresionante al banjo), Deacon Dale (todo un espectáculo a la guitarra) y Jake Byers (que destacó tanto por su guitarra acústica como por su peculiar barba).
Ni los hermanos Young, ni Aerosmith ni otros grupos bien conocidos se salvaron de pasar por el filtro bluegrass de una formación que tras su paso por el Azkena Rock Festival pide a gritos una gira en solitario por el Estado.
A la propuesta de los norteamericanos, el público respondió a lo grande. Eso sí, casi ninguno de los presentes se atrevió a bailar como si Mendizabala fuera el profundo Estados Unidos. Una pena porque el espectáculo hubiera sido ya una bomba.
Con el personal ya en todo lo alto llegó el turno de una de las bandas más esperadas en esta primera jornada, Radio Moscow. Es imposible ver a estos chicos por el Estado, aunque tienen muy buena fama, así que el público tenía ganas de comprobar de primera mano si todo lo que se cuenta de ellos tiene fundamento en directo.
Los de Iowa sabían que había muchas miradas puestas en ellos y correspondieron con un gran concierto. Parker Griggs y los suyos, a pesar de los múltiples cambios que ha sufrido la banda hasta dar con la fórmula acertada, han conseguido armar un grupo que suena a veterano, a rock de calidad, algo no tan fácil de alcanzar como algunos pueden pensar.
La verdad es que Radio Moscow sólo tiene un disco en el mercado y mucho más allá de eso no pudo ir su actuación. Pero, con todo, demostraron que es una banda a seguir porque tiene un futuro muy prometedor. Pasadas las diez la noche, llegó el turno de The Boss Hoss, el eterno Marky Ramone y The Lemonheads, con Evan Dando como único superviviente. Tanto su concierto como sus los otros dos precedentes ya sucedieron cuando este periódico había cerrado su edición, así que tiempo habrá mañana de contar con calma lo que pasó en Mendizabala. |
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