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Los campeones de las diferentes modalidades posan con sus txapelas. Foto: Anabitxi |
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"Me ha sorprendido la evolución de Argentina y Bolivia en mano"
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“Jugar las finales de mano era una obligación, pero ganarlas es otra cosa”, dice
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César Ortuzar Enviado especial
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santiago de chile. La mirada de Kepa Arroitajauregi alcanza más allá del palmarés. Mira el reverso de las medallas. No le ciega su brillo ni el suave tacto de la lana de las txapelas. "Siendo importante, los resultados no son lo más importante en este tipo de competiciones", subraya el director técnico de la selección de Euskal Herria una vez concluido el Torneo Internacional de Santiago de Chile en el que la delegación vasca ha conquistado dos oros, en mano individual y parejas; una plata, en paleta cuero, y un bronce, en paleta goma. La frase no es postiza. Arroitajauregi prefiere escrutar las causas. Saber por qué suceden las cosas. Mirar al almacén antes que al escaparate. Por eso su análisis se zambulle en las entrañas de la competición. A su núcleo. Al lugar donde hallar las respuestas. "El balance general del torneo es muy positivo porque han estado compitiendo nueve países con un montón de deportistas y el ambiente ha sido bueno", señala el técnico.
Tras un vistazo general, Arroitajauregi hinca sus ojos en la modalidad de mano. Ahí se le han abierto de ilusión. "Me ha sorprendido gratamente la evolución de selecciones como Argentina y Bolivia. Si bien es cierto que el trinquete es más fácil de asimilar por cuanto que la velocidad de la pelota es menor, se han visto cosas interesantes en ambas delegaciones. La distancias se han acortado y eso es siempre interesante para la competición".
Euskal Herria, campeona y México, subcampeona, han dominado la disciplina "algo lógico porque existe más tradición que en otros países", pero considera que la brecha respecto a los demás "ha disminuido". "De Bolivia me lo esperaba más porque ellos juegan en frontones de tres paredes, y aunque no tengan rebote es más fácil su adaptación. Entre los pelotaris bolivianos destacaría a Gustavo Carlos Cayoga, al que se le ven maneras", expone.
Sobre la actuación vasca en mano, Kepa Arroitajauregi, indica que "estamos satisfechos. Jugar las finales era una obligación, pero ganarlas es otra cosa porque México siempre está ahí. Además la diferencia en trinquete es menor por lo que ganar las dos finales ha sido muy bonito".
El técnico de Iurreta también se mostró satisfecho tras alcanzar la final de paleta cuero frente a Argentina, la principal potencia mundial: "A priori veíamos factible estar en esa final. Era uno de los objetivos. Pero luego, sobre la cancha, ha costado mucho. Ganamos la semifinal ante Uruguay por un solo tanto".
Asignatura pendiente Si en la modalidad de cuero Euskal Herria mostró cierta jerarquía, en la de goma las dificultades fueron mayores y la selección se tuvo que conformar con una medalla de bronce en categoría masculina tras la eliminación del equipo femenino en la primera fase. "En paleta goma es donde más nos cuesta. De eso no hay duda. Los chavales y las chavalas tienen maneras, incluso los técnicos argentinos se han mostrado sorprendidos, pero se necesita más continuidad y práctica. Sin eso no se puede evolucionar. Los argentinos son tan buenos porque meten muchas horas en el frontón. Esa es la única forma de mejorar", radiografía Kepa Arroitajauregi, que es de la opinión que este tipo de competiciones tiene que servir "como proyección para los más jóvenes siempre que la diferencia de nivel entre los veteranos y los jóvenes no sea abismal". De hecho, Jon Arriaga y Peio Urionabarrenetxea, terceros, cuentan con apenas 18 años de edad, mientras que el resto de las delegaciones han presentado a palistas mucho más experimentados. "Es normal que les superen, no sólo por la tradición, las horas de entrenamiento y esas cosas. A mí personalmente me gustaría comparar el nivel de los palistas argentinos y los nuestros a esas edades", concreta el preparador vasco, que aboga por motivar a los pelotaris para que éstos continúen progresando en el futuro. "Los chavales tienen que tener alicientes, saber que se preparan para competir y mejorar. Por un lado está el tema de las becas para que los pelotaris se trasladen a otros países y aprendan a jugar mejor en las disciplinas que lo necesiten, pero por otro lado también se deben mimar estas competiciones para que los pelotaris no se pierdan en el camino ante la falta de unos estímulos".
Tras posar los ojos en el retrovisor, el pasado reciente, en la geografía del Santiago trinquetista, Arroitajauregi, poco dado a engordar la autoestima sacando lustre a las batallas ganadas, gira su vista al camino que queda por delante. Al futuro. Al desafío que le aguarda a la pelota. "Hay que tratar de consolidar todo esto para que a medio plazo las distancias entre los países se acorten y la competición gane en igualdad. Esa sería la mejor de las noticias porque cuanta mayor igualdad exista, la pelota saldrá ganando. Ese es el mayor reto que hay de cara al futuro. Tal vez sigan dominando las mismas selecciones, pero ya no les resultará tan fácil ganar. Y de eso se trata. De mejorar y desarrollar la pelota en todo el mundo". |
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