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Marije Díez de Lera, de Aukera Guztiak, y Nekane Erauskin, de EHAK, flanquean a Rafa Díez en un mitin celebrado en Gasteiz en la campaña electoral de las autonómicas de 2005. |
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Batasuna busca marca electoral
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Los socialistas no ven claro el camino a Ajuria Enea y empiezan a preparar a la opinión pública para la posibilidad de que una marca de la izquierda abertzale se presente a las autonómicas. Ahí aparece la figura de Rafa Díez .
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Humberto Unzueta
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El PSE-PSOE tiene ya abiertos todos los frentes de cara a las elecciones autonómicas de la próxima primavera. También el de la prospectiva electoral que le permite empezar a vislumbrar lo despejado o angosto que puede ser para los socialistas de la CAV el camino hacia Ajuria Enea. Las primeras señales de alarma parecen haberse encendido en las sedes socialistas y los números no parecen dar a la dupla PSE-PP la mayoría necesaria para convertir en lehendakari a Patxi López. En el mejor de los casos sólo cuadrarían si la izquierda abertzale oficial pudiera presentarse a las urnas y así impedir una mayoría del tripartito y Aralar.
Los socialistas se ponen la venda antes de la herida. Han sido los primeros en abrir la espita de las especulaciones sobre la presencia de la izquierda abertzale tradicional en las autonómicas. Fue el dirigente vasco del PSOE, Ramón Jáuregui, el que esta pasada semana aludió a un movimiento de personas alineadas sobre los principios del Acuerdo de Lizarra y partidarias de reclamar a ETA el fin de la violencia, que podría estar preparando una "expresión blanca" para la cita electoral de marzo del próximo año.
Ni siquiera los socialistas son refractarios a la tentación de gobernar a golpe de encuestas y, en base a ellas, modelar a la carta escenarios futuros. Las elucubraciones de Jáuregui no son gratuitas. lanza un globo sonda a la opinión pública española y a la vasca para prepararla ante una posible legalización de una marca heredera de HB.
La inminente ilegalización de EHAK -y de ANV- por parte del Tribunal Supremo deja una posibilidad abierta para que, quienes tienen la palanca de la ilegalización, tiren de contabilidad electoral y no vuelvan a caer en la tentación de modificar a su antojo el mapa electoral vasco ilegalizando a los herederos de Batasuna en función de sus propios intereses. El último precedente fueron las elecciones municipales de mayo de 2007 en las que el Gobierno socialista instó la ilegalización de más de 130 candidaturas locales de ANV, dando luz verde a otras tantas planchas.
Más allá de las intenciones de los socialistas, en el ruedo político vasco la comidilla de cara a las elecciones vuelve a ser la fórmula que utilizará la izquierda abertzale tradicional para concurrir a las urnas y sortear la Ley de Partidos y los tentáculos judiciales del juez Garzón. Esa fórmula pasará en todo caso por configurar una lista blanca de candidatos al Parlamento vasco, en la línea de lo que preconizó Jáuregui. Y ahí es donde sale a la palestra la figura de Rafa Díez.
En medios cercanos a la izquierda abertzale a los que ha tenido acceso este diario, se apunta que la opción del ex secretario general de LAB suena con fuerza para liderar la candidatura. Su perfil es inmaculado. No tendría tacha alguna para superar el filtro de una impugnación por parte de la Abogacía o la Fiscalía del Estado, al que no estar contaminado por haber participado en alguna lista ilegalizada.
RAFA DÍEZ Pese a que su carrera estrictamente política ha sido nula, Díez es un referente político, intelectual y popular para buena parte de la izquierda abertzale tradicional. Su pose templada, su discurso medido y alejado de la crispación, y su amplio bagaje como líder de un movimiento sindical numeroso e influyente le convierten en una referencia ineludible para las bases y en un interlocutor contrastado y aceptado por el resto de los partidos. Y, lo que es más importante, digerible para buena parte de la ciudadanía. Díez sigue activo y con ganas de contribuir e influir en el debate. Prueba de ello es el artículo publicado el pasado sábado en Gara en el que abogaba por retomar el espíritu y el acuerdo de Lizarra como inicio de un nuevo ciclo político en Euskal Herria.
Tras muchos años al frente del sindicato, el pasado verano cedió el liderazgo de LAB a Ainhoa Etxaide y ahora está libre para cualquier llamada a filas. Pero la dificultad para que su candidatura prospere estriba en la complicada situación de la izquierda abertzale histórica. Sumida en serias contradicciones acerca de la ruptura de la tregua tras el fracaso de las conversaciones de Loiola, los diferentes frentes se encuentran en pleno debate interno y en una dura pugna entre los posibilistas -que apuestan por las vías políticas- y los partidarios de mantener todos los frentes de lucha abiertos en el camino de la independencia, incluido el militar. "El debate entre los duros y los que apuestan por las vías exclusivamente políticas va a determinar la fórmula y el perfil de la candidatura que presenten", afirman las fuentes consultadas.
El debate se está produciendo entre las bases. Las palabras de Arnaldo Otegi a su salida de prisión el 30 de agosto, en las que abogaba por el "diálogo y la negociación" para resolver el problema político de fondo sin resolver en este país", lejos de cerrar las fisuras, certifican la encrucijada en la que se encuentra ese mundo de puertas hacia dentro. La ofensiva policial y judicial que está sufriendo supone un serio obstáculo para el debate y arma de argumentos al ala radical. "El quid de la cuestión es si los duros permitirán que un mirlo blanco como Díez lidere el cartel o se decantan por una lista más afín a sus tesis aunque los candidatos tengan un perfil más bajo", señalan las fuentes contactadas.
EUSKARIA En medios políticos abertzales a los que ha accedido este diario también se comenta el nombre de la Fundación Euskaria como palanca que impulsaría "un movimiento de personas cuyo fin último sería concurrir a las autonómicas y dar expresión electoral a la izquierda abertzale ilegalizada". Este colectivo se constituyó en 1986 como asociación independiente y en 2003 se transformó en fundación. Carece de vinculación orgánica ni referencial con la izquierda aber-tzale oficial y aboga por combinar la construcción nacional y la social en pos de la independencia de Euskal Herria. Este año impulsó la Mesa de Maltzaga con el objetivo de acumular fuerzas abertzales para la construcción nacional, en línea con los postulados de Lizarra. En cualquier caso, fuentes conocedoras del asociacionismo del mundo de la izquierda abertzale afirman que Euskaria no es un colectivo "referencial para ese mundo". |
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