Donostia. "Este reconocimiento es un gesto de confianza y una señal de que se espera algo de mi". Con estas palabras recibió ayer el filósofo vasco Daniel Innerarity (Bilbao, 1959) el Premio Eusko Ikaskuntza-Caja Laboral de Humanidades, Cultura, Artes y Ciencias Sociales 2008. En un acto celebrado en el Salón del Trono de la Diputación de Gipuzkoa, aseguró que aún le quedan "muchas cosas" por hacer en el futuro para "justificar" este galardón.
Innerarity extendió el premio a todas las personas que se dedican a la filosofía y a las humanidades en general y se felicitó de que en esta sociedad también exista "un espacio para la reflexión". Asimismo, aseguró que reconocer esta labor es muy necesario, en especial, en Euskadi donde, a su juicio, "hay un mapa de la investigación descompensado", ya que se le da más importancia a las ciencias que al planteamiento de los problemas. "No se puede vivir, por un lado, en la euforia técnico-científica y, por otro, en un cierto analfabetismo en materia de valores y madurez cívica", matizó.
Durante su intervención, Innerarity defendió el trabajo de los filósofos que, según aseguró, están "acostumbrados a justificar su labor", ya que muchas voces críticas afirman que "carece de utilidad". Por ello, señaló que en la sociedad actual es más interesante "identificar, formular o replantear los problemas que existen que dar una solución rápida a los mismos".
El filósofo vasco añadió que su profesión se parece "más a la alta montaña que a la vida de un funcionario" y volvió a agradecer este galardón que le anima "a sobrellevar esas situaciones de peligro".
Por su parte, el presidente de Caja Laboral, Juan María Otaegi, resaltó que el pensamiento de Innerarity es "una puerta abierta a la necesidad de cambios profundos" y afirmó que en el mundo actual en el que prima la "inmediatez", a los ciudadanos no les da tiempo a reflexionar sobre el futuro, por lo que valoró la labor del pensador vasco y su forma de plantear los problemas de la sociedad.
Innerarity estuvo arropado por sus dos hijos y su mujer, así como por una amplia representación política, cultural y social, entre ellos el lehendakari, Juan José Ibarretxe. |