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Rebordinos, a la izquierda, junto a Gustavo Antuña, Josune, Lander, Xabier Agirrezabalaga y Bart van der Put. Foto: gorka estrada |
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XIX Semana de Cine Fantástico y de Terror >
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La película sueca 'Déjame entrar', de Tomas Alfredson, se alza con el Premio del Público
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los espectadores y el jurado joven eligen 'Spider' como mejor corto. Aritz Moreno, nominado al Méliès de Oro al mejor corto fantástico europeo.
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Juan G. Andrés
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donostia.La aplaudida película Déjame entrar, dirigida por el realizador sueco Tomas Alfredson, recibió ayer el Premio del Público de la XIX Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donostia, otorgado mediante votación popular por los espectadores del certamen. El máximo galardón de esta cita, dotado con 6.000 euros para la distribuidora del filme en España, se suma a la larga lista de reconocimientos que la obra ha cosechado desde que fue estrenada en Sundance. También venció en el Festival de Tribeca y recientemente ha obtenido el Méliès de Oro a la mejor película fantástica europea del año.
El director de la Semana, José Luis Rebordinos, desveló ayer los títulos que integran el palmarés de esta última edición. Junto a él aparecieron el periodista holandés Bart van der Put y el músico Gustavo Antuña, miembros del jurado de la Sección Oficial de Cortometrajes, y dos integrantes del Jurado Joven acompañados por Xabier Agirrezabala, jefe de la sección municipal de Juventud y Derechos Humanos.
otros premios Según explicó José Luis Rebordinos, el público decidió que el mejor cortometraje español proyectado en la Semana ha sido Porque hay cosas que nunca se olvidan, de Lucas Figueroa, y ha coincidido con el Jurado Joven en que Spider, del australiano Nash Edgerton, es el mejor corto de la Sección Oficial. El Jurado, sin embargo, se decantó por Next Floor, del canadiense Denis Villeneuve como mejor trabajo, y escogió Cotton Candy, del donostiarra Aritz Moreno, para nominarlo al premio Méliès de Oro al mejor cortometraje fantástico europeo. Finalmente, el jurado del Premio Canal + Proyecto Corto concedió el galardón al proyecto de cortometraje Vicenta, escrito por Sam.
La organización no realizará un balance definitivo de esta edición hasta la próxima semana, aunque José Luis Rebordinos avanzó que la cifra de espectadores que han disfrutado de las proyecciones y el resto de eventos programados rondará las habituales 50.000 personas. Así, mostró su satisfacción por el modo en que se ha desarrollado la Semana, sólo empañado por la climatología, que ha obligado a posponer algunos actos y ha ocasionado problemas de incomodidad.
para el recuerdo El director del certamen destacó que el principal premio haya ido a parar a Déjame entrar, un bellísimo cuento de amor entre una niña vampira y un chico de su misma edad que, según apuntó, "no es una película fácil". "No es un filme comercial, pero su calidad es extraordinaria. Está claro que en la Semana hay lugar para la juerga y la diversión, pero el público es maduro y sabe apreciar películas que exigen un determinado posicionamiento", aseveró.
También mencionó el pase de Martyrs, que estuvo muy cerca de arrebatar el gran premio a la cinta sueca y que llegó a Donostia precedida de una gran "polémica" derivada de su "violencia extrema". Según opinó Rebordinos, la película "encantó al público", que tras el pase participó en un animado debate con su director, el francés Pascal Laugier. "Durante una hora, cerca 400 personas estuvieron charlando y discutiendo con el director protagonizando uno de los momentos más intensos y bonitos de la Semana", dijo.
Finalmente, citó el alocado homenaje al realizador Frank Henenlotter, que el viernes convirtió el Principal en una fiesta en la que se lanzaron platos y falos de plástico. La juerga continuó ayer en la clausura amenizada por Santiago Segura y concluirá hoy definitivamente con la proyección del esperado Repo! The Genetic Opera, el musical de terror que muchos comparan con el clásico The Rocky Horror Picture Show.
XIX Semana de Cine Fantástico y de Terror
¡QUÉ horror! Qué fantástico y agradable horror disfrutar de la agonizante XIX Semana de Cine Fantástico y de Terror. Como Belcebú manda, su (ir)respetable público ha aupado a lo alto del palmarés a mejor película de la Sección Oficial, la sobresaliente Déjame entrar, de Tomas Alfredson, que en el último Sitges vio cómo las renovadas garras de Jennifer Lynch le arrebataban el gran premio del festival. En Donostia, por fortuna, ha imperado la justicia poética, aunque bien es cierto que la sueca contaba con la ventaja de que la notable Surveillance se proyectaba fuera de concurso.
Este año nuestras fauces han devorado cine de muchos octanos en la Sección Oficial perpetrada por José Luis Rebordinos y su eficaz equipo. Eden Lake, la otra gran cinta de la Semana para quien suscribe, habla de un miedo cercano y palpable, como el que hoy día muestran la mayoría de los cineastas que cultivan el género y que, a juzgar por lo visto, prefieren los terrores reales a los sobrenaturales. Al margen de las consideraciones morales que puedan hacerse, Martyrs, de Pascal Laugier, será recordada durante mucho tiempo por su descarnado tratamiento de la violencia, su poderío visual y su capacidad para remover las tripas del espectador. El Principal ha mirado reiteradamente a los 70, ha recibido a maestros de distinto pelaje como Argento, Avati, Plympton o Henenlotter, y ha ayudado a dar sus primeros pasos a gente tan prometedora como Williams y Tonderai.
Y no han faltado las habituales noches gamberras, los alaridos locos, las exposiciones molonas, las viñetas imposibles, los clásicos recuperados o el teatro más callejero. En definitiva, ha sido un horror. Un agradable horror.
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