Parece mentira, pero los roles de mujer y hombre se mantienen igual que hace décadas, algo "preocupante" para Mila Amurrio. "Hay que ponerse las pilas e intervenir de forma seria y generalizada, y la única forma de hacerlo es en el ámbito educativo" Bilbao. ¿Qué conclusiones destaca del estudio?
Es curioso que en una población universitaria las causas de la violencia no sean para ellos la diferencia entre hombres y mujeres; vuelven a comportamientos patológicos, cuestiones personales y particulares... No lo consideran un problema social.
Sorprende que no sean capaces de identificar la violencia psicológica en sus propias relaciones.
No tienen problema para identificar la violencia física y sexual, pero con aquellos comportamientos psicológicos tienen muchas más dudas. Y son los que más se pueden dar en sus relaciones, lo que les hace vulnerables porque no desarrollan estrategias de reacción. Si se puede tolerar porque los relacionan normal en las relaciones, puede derivar en violencia física.
¿No se ha avanzado?
Sí que ha habido un trabajo de prevención desde la escuela, que es la única que de alguna manera ha intentado innovar esos valores. Pero los mensajes que reciben desde las propias cuadrillas y los medios de comunicación son otros. Hoy en día la violencia de género se relaciona directamente con la explícita; el resto se entienden como normales dentro de la relación porque no son capaces de identificar una relación entre iguales. Y nos ha sorprendido esa falta de capacidad se da igual entre chicos y chicas.
¿Por qué?
Tiene su origen en los estereotipos, lo que supone que les corresponde a las mujeres en una relación de pareja, esa pasividad y estar; a los varones, tomar la iniciativa, incluso con agresividad, porque es parte de su naturaleza. Siguen pensando que es así.
¿Se mantienen?
Así como en otros ámbitos se ha llegado a cierta igualdad, el orden simbólico de roles casi no se ha tocado. El aprendizaje de los valores, de las relaciones se mantiene. Ha empezado la escuela, pero la familia se inhibe, y la televisión refuerza los estereotipos de toda la vida. No hemos incidido en otros modelos de ser hombre y de ser mujer. Aunque a las chicas sí se les han dado más modelos, los chicos siguen teniendo el modelo de siempre, rígido y cruel porque sanciona al que no se comporta según el estereotipo.
¿Qué hacer?
Hay que intervenir de forma seria y generalizada, y la única forma de hacerlo es en el ámbito educativo. No hay voluntad política para intervenir en los medios de comunicación desde las administraciones.