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09-03-2009
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Un toxicómano inyecta a otro una dosis de heroína, droga que en la actualidad se suele consumir fumada o inhalada y no por vía intravenosa. Foto: deia
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Los jóvenes, ajenos a los estragos que causó en los años 80, la inhalan o fuman para "bajar el subidón de la cocaína".
Arantza Rodríguez
bilbao. "Más chutes no, ni cucharas impregnadas de heroína...", clamaban Los Calis, reyes de las gasolineras allá por los años ochenta. Dos décadas después, sus dramáticos acordes han enmudecido y tampoco películas como El Pico forman ya parte del imaginario juvenil. Ajenos a los estragos que causó el caballo en su día, los nuevos consumidores de heroína la inhalan o fuman para contrarrestar los efectos de los estimulantes. Quienes trabajan a pie de calle en Euskadi dicen que cada vez son más quienes la toman, aunque en las encuestas sólo uno de cada cien vascos reconoce haberla probado.

Habrá que esperar para que se refleje en las estadísticas, pero lo cierto es que en los centros de tratamiento de toxicómanos y los servicios de emergencias ya han detectado un repunte del consumo de heroína en Euskadi. "Como esta droga tiene una connotación tan negativa y marginalizante, hay muchos consumidores que nunca han reconocido que la toman. Para que un repunte de heroína llegue a manifestarse en las encuestas debe pasar tiempo. Lo detectan antes los educadores de calle, la gente que está en los centros de tratamiento, en las ambulancias...", admite Teresa Laespada, directora del Instituto Deusto de Drogodependencias.

Según se recoge en el informe Euskadi y Drogas 2008, el número de personas que manifiestan haber consumido heroína ha ido descendiendo desde 1994 hasta el año 2000, en el que se registró la cifra más baja. A partir de entonces, el uso de esta droga empezó a incrementarse entre la población vasca, detectándose un pequeño repunte en los tres últimos años. Pese a este aumento, sólo uno de cada cien vascos de entre 15 y 74 años confiesa haber probado la heroína alguna vez en su vida. "Es verdad que las cifras que nos aparecen en las encuestas son muy pequeñas, pero eso lo contrastamos con los centros de tratamiento y con urgencias y ellos empiezan a ver con más habitualidad personas que consumen heroína, con lo cual es probable que la heroína esté otra vez circulando por algunos circuitos de consumidores de drogas", concluye Laespada. De hecho, la advertencia de los profesionales que trabajan cara a cara con los toxicómanos no deja lugar a dudas. "Algunos centros de tratamiento ya están poniendo la voz de alarma: Ojo con la heroína, que está empezando a funcionar, que empiezan a llegar personas con problemas de heroína", subraya la directora del Instituto Deusto de Drogodependencias.

adiós a las jeringuillas A falta de poder trazar el perfil de los nuevos consumidores -"son pocos y todavía no tenemos detectado quiénes son"-, lo que sí apuntan los expertos es cómo se inician en el uso de la heroína. "La están empezando a consumir para bajar el subidón de los estimulantes, como la cocaína, y lo hacen de manera inhalada o fumada, no por vía intravenosa, por lo que la percepción de riesgo que tienen es algo menor", detalla Laespada.

Causante de todos los males, la crisis también parece tener algo que ver en la reaparición de este opiáceo en Euskadi. Según algunos expertos en toxicomanías, "las drogas estimulantes encajan muy bien en momentos donde la situación económica es buena porque son sustancias caras que te ayudan a vivir a tope, en la cresta de la ola, por encima del régimen que te permite tu cuerpo", mientras que "las sustancias depresoras del sistema nervioso central te ayudan a sobrellevar situaciones problemáticas en momentos de angustia o intranquilidad", explica esta socióloga.

También José Antonio de la Rica, jefe de Asistencia Psiquiátrica y Salud Mental de Osakidetza, se hace eco de la hipótesis que relaciona "el repunte de heroína con el decrecimiento económico". "Las drogas que se asocian a la crisis son los opiáceos, que sumen al sujeto en un estado de apatía, de depresión y de aislamiento del mundo. No son para vivir la vida más intensamente, sino para olvidarse un poco de la vida", resume este psiquiatra, quien recuerda que "el boom de la heroína coincidió precisamente con la crisis de los años 80".

A quien aún conserva la imagen de los heroinómanos condenados a muerte en la retina le resulta difícil comprender que, en pleno siglo XXI, se vuelva a consumir esta droga. Pero el tiempo pasa y borra algunas huellas. "Estamos ante una nueva generación de jóvenes que no han tenido el reflejo de lo que fue la heroína en los años 70 y no perciben el uso de la sustancia con el dramatismo o el riesgo que puede transmitirse a anteriores generaciones. Eso también es importante", destaca Laespada.

sida, matarratas y sobredosis Para que algunos refresquen la memoria y otros se enfrenten por primera vez a la cruda realidad, la directora del Instituto Deusto de Drogodependencias recuerda qué pasó con aquella primera generación de heroinómanos. "Muchos murieron por el sida, antes de que se inventaran los retrovirales. En aquel momento la heroína se cortaba incluso con matarratas, con lo cual se llevó por delante a mucha gente. Luego las subidas de pureza, lo que se llamaban sobredosis, también generaron muchas muertes. De pronto metían en el mercado una dosis muy potente y se llevaban por delante a unos cuantos. Por las sobredosis y por las malísimas condiciones higiénicas con las que se pinchaban entonces murieron bastantes", señala.

Ante este desolador panorama, las instituciones no supieron reaccionar a tiempo. "El hecho de que se tardase tanto en entender que había que hacer una reducción de daños y que había que dispensar jeringuillas para que aquellas personas que eran dependientes las utilizasen de manera limpia y no pusieran en riesgo su vida de una forma tan dramática supuso que una serie de generaciones perdieran la vida", asegura Laespada.

Tras aclarar que "ahora no están dándose casos de muertes por sobredosis porque las vías de consumo han cambiado y eso hace que la heroína esté cortada de una manera distinta", esta experta añade que, entre aquellos primeros heroinómanos, "también hubo quienes se rehabilitaron, con todo lo duro y costoso que es el proceso, y otros muchos que permanecen enganchados en programas de metadona". "La gente piensa que ya no hay consumidores de heroína. Los hay, lo que pasa es que están siendo asistidos en los centros y no se visibilizan en la calle", aclara.



del 'pico' al porro

· Los 70: Libertad y drogas. Los primeros que empezaron a consumir drogas en Euskadi, a mediados de los 70, procedían del mundo de la universidad y lideraron los primeros movimientos de libertad. Muchos se retiraron del consumo de heroína y es posible que mantuviesen consumos de cannabis.

· Los 80: El 'boom' del 'jaco'. La droga se trasladó a otras capas sociales. El 'boom' de la heroína coincidió con la fuerte crisis económica de los 80. El 'caballo' se asentó en barriadas marginales, donde se unió con la delincuencia. Aquellas bandas callejeras tenían un marcado carácter de exclusión social y sufrían altas tasas de paro.

· Los 90: El alcohol y el éxtasis. Dada la alarma social creada, hacia los años 90 bajaron las tasas de consumo de drogas ilegales, pero empezaron a despertarse los consumos de alcohol entre jóvenes. También fueron los años de la ruta del bacalao, el éxtasis y las anfetas.

· 2000: Cannabis y cocaína. Las drogas forman parte del rito de paso de la adolescencia a la juventud y son un objeto de consumo más. El producto estrella es el alcohol, seguido del hachís y la cocaína.

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