bilbao. El Partido Socialista ha hecho de la pluralidad y de la transversalidad sus señas de identidad. Trabajar por un gobierno que represente al mayor número de ciudadanos, sin frentismos. Ese ha sido el leit motiv del discurso que Patxi López ha venido repitiendo en los últimos meses. Sin revanchas, sin distinciones. Un mandato para todos. Al contrario que Juan José Ibarretxe, adalid de la política de frentes, según el sentir socialista. Y ahora, que están más cerca que nunca de desbancar al PNV de Ajuria Enea, los hombres fuertes de la familia del PSE -pasado el silencio mantenido durante la campaña electoral- han comenzado a poner negro sobre blanco, como Ramón Jáuregui, que ayer marcó la "línea divisoria" en Euskadi entre nacionalistas y constitucionalistas.
"Conviene decir que la anomalía que pudiera resultar de un entendimiento PSOE-PP -afirma Jáuregui- no es tanta, porque la línea divisoria de la política en el País Vasco no ha sido tanto de derechas o izquierdas, como configura el escenario político nacional, sino que, desgraciadamente, el PNV con su política de los últimos diez años, ha generado la división entre nacionalistas y no nacionalistas. Esta línea divisoria es la que explica que los constitucionalistas puedan entenderse a pesar de sus diferencias en Madrid".
Eso sí, el dirigente del PSE con más peso en Madrid lo tiene claro y recomendó a López que evite presentar a su ejecutivo como lo más parecido a un "frente españolista". Ni hablar de los tiempos de Redondo y Oreja, el objetivo es buscar "una especie de alianza" entre socialistas y populares -continuó Jáuregui- que evite dar una sensación de revancha por los años ocupando la oposición.
Aunque el secretario general del PSOE en la Cámara baja no ocultó que el apoyo de los trece representantes del PP vasco puede condicionar el futuro del PSE, apuntó a la Diputación de Araba y dejó caer un posible acuerdo con los populares para acabar con el mandato del jeltzale Xabier Agirre: "Es una hipótesis que está sobre la mesa de las discusiones. Haría falta una moción de censura y una alternancia sobre la base de un acuerdo PSEPP pero es muy pronto para decidirlo”. Otra voz cualificada del socialismo vasco afincada en Madrid como Javier Rojo salió ayer a la palestra para defender la dupla con el Partido Popular. El presidente del Senado reclamó que se vea con normalidad dentro del panorama político vasco que Patxi López eche mano de Antonio Basagoiti para llegar a la Lehendakari-tza. “Ante situaciones complicadas como la de Euskadi, soluciones imperfectas pero soluciones. Seguramente será una imperfección, pero cuando planteamos las cosas con normalidad es un planteamiento lógico”, señaló en Antena 3. APOYO DE ZAPATERO Por su parte, el presidente del Gobierno español y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, respaldó durante la reunión de la Ejecutiva socialista en Ferraz la negociación entre el PSE y el PP vasco. El jefe del Ejecutivo mostró todo su apoyo y respaldo a sus compañeros en Euskadi. Este apoyo fue ratificado por los numerosos intervinientes en la Ejecutiva, quienes consideraron que los socialistas vascos tienen una oportunidad y, aunque reconocieron la complejidad de la situación, recalcaron su opinión de que “hay que intentarlo”.
Al término de esa reunión, el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, compareció ante los medios para recalcas que “la alternancia es un derecho democrático” y advirtió alPNVde que “nadie tiene derecho a intentar convertirla en algo traumático”. Así, el número dos del Partido Socialista dijo que “el PSE ha empeñado su palabra para que se abra un nuevo tiempo en Euskadi” y añadió que “comprende” que al PNV “le disguste salir del gobierno”.