Todos los españoles matan toros, son vagos y se echan la siesta. Los tópicos encierran la sabiduría popular, pero cuando se usan sin tener en cuenta los casos particulares se convierten en prejuicios. Afortunadamente, ni todos los españoles salen a la calle con el estoque bajo el brazo, ni cuatro millones reclama trabajo desde las colas del Inem y sólo un 16% se permite el lujo de babear tras una buena comida. Lo mismo sucede con el euskera. Dentro del mundo de los castellanohablantes existe todo un decálogo de tópicos sobre el euskera, en ocasiones, fruto de la propia vivencia y, otras muchas, de los prejuicios de una sociedad donde la cuestión lingüística continúa siendo motivo de división.
Ayer se presentó en Bilbao el estudio Creencias y actitudes lingüísticas de la población castellanohablante hacia el euskera bajo el paraguas de la Viceconsejería de Política Lingüística y de la Cátedra UNESCO. Según apunta Ane Ortega, una de sus tres autoras, "hemos pretendido estudiar cuáles son las actitudes y creencias hacia el euskera y cuáles son los prejuicios que favorecen y los que obstaculizan el bilingüismo". Una empresa "compleja" y alejada de postura maximalistas, reflejo de la pluralidad social de Euskadi.
La parte más interesante, afirmó, "han sido las actitudes tibias, contradictorias, matizadas, es decir, las que sin estar en contra del euskera muestran límites a su promoción, o una adhesión a la lengua matizada". Unas actitudes a las que el equipo investigador ha llamado bai-bainakoak, o lo que es lo mismo, sí pero... Un sí pero, en el que se puede encontrar el puente entre esos dos mundos (euskaldun y castellanohablante) que aún viven de espaldas.
Y es que, según destacó otra de sus autoras, Itziar Idiazabal, muchos de los participantes de la investigación "viven en situación de dos mundos", esto es, no han traspasado el umbral de la puerta del mundo del euskera. Sin embargo, "la mayoría hace una valoración positiva de este mundo y muestra interés por conocerlo mejor". El 55% dice que se siente "cercano" al mundo del euskera y el 24,9% dice estar interesado, mientras que los que señalan falta de interés por el euskera no llegan al 10% de la muestra.
Otra de las ideas clave del estudio entronca con el compromiso necesario para la normalización del euskera. En este sentido, consideran que la mayor parte "tiene claro es el euskera es nuestra responsabilidad". Respecto al futuro del idioma vasco, como en botica, hay de todo. Mientras unos son pesimistas, en vista de todo lo que falta para la normalización de la lengua, otros son optimistas, cayendo incluso en el optimismo excesivo, lo que se ha llamado futuro de color rosa, "pensar que ya no está en riesgo, ya que todos lo aprenden en la escuela, y que las instituciones públicas lo apoyan".
Es especialmente revelador el hecho de que el 65,7% haya intentado aprender euskera en algún momento de su vida. Las razones esgrimidas para querer aprender van desde "porque es nuestra lengua" (23,70%) o poder ayudar a los niños con los deberes (23,70%), hasta poder optar a más trabajos (17,30%), comunicarse con vascohablantes (12,60%).
Según resaltó el viceconsejero de Política Lingüística, Patxi Baztarrika, existe un consenso, incluso entre los más críticos, de que "no hay que dejar morir al euskera". Así, destacó que la mayoría de los vascohablantes quiere que sus hijos sean bilingües y muchos de ellos estarían dispuestos a aprender para poder ayudarles en sus estudios.
Creencias y tópicos de los castellano hablantes sobre el euskera
· "El euskera es una lengua muy interesante y bonita". Mientras la mayoría de los castellanohablantes encuestados (67,4%) está de acuerdo con esta afirmación, menos de un 10% no la comparte.
· "El euskera sigue siendo una lengua de aldeanos". Ésta ha sido una creencia muy extendida en el pasado que hoy día comparte sólo el 8,5% de los encuestados debido al prestigio que ha ido ganando el idioma los últimos años. · "No estudio euskera porque me parece muy difícil". El 31,6% no estudia la lengua vasca porque la considera difícil. Cuando se cruza esta respuesta con cuestiones como el sentimiento identitario aparecen datos interesantes. La mayoría (50,6%) de quienes apelan a esta dificultad dice sentirse únicamente español o más español que vasco frente al 24,2% que se siente vasco o más vasco que español, y el 29,2% que se siente tan vasco como español.
· "Es casi imposible aprender euskera de adulto porque es muy difícil". Casi la mitad (45,3%) está " de acuerdo" o "muy de acuerdo" con esta creencia, frente al 37,8% que no la comparte en absoluto.
· "Los niños de familia no vascoahablante que estudian en euskera aprenden las asignaturas peor". Casi una de cada tres personas (29,3%) opina que los hijos e hijas de familias castellanohablantes lo tendrán más difícil para comprender las materias que se explican en euskera, frente al 38,3% que cree lo contrario. Uno de cada cinco no sabe responder a esta proposición.
· "Lo ideal sería que hubiera una única lengua en el mundo para comunicarnos mejor". El estudio destaca que un porcentaje muy alto, el 38%, está "de acuerdo" o "muy de acuerdo" con esta afirmación.
· "A mí no me parece un problema que se pierda el euskera". Cuando está en juego el euskera, y se pregunta por la posibilidad se su desaparición, la respuesta es casi unánime. El 70% ve la desaparición de la 'lingua navarrorum' como un problema, mientras que para el 15% no lo es, y el resto o no contesta o no sabe qué responder.
· "Es de mala educación hablar en euskera si alguien no entiende ". La respuesta es contundente, el 62,7% contempla como una falta de educación el hecho de que se hable euskera cuando hay un alguien presente que no lo entiende. Sin embargo, cuando se personaliza esa misma situación y se pregunta si le importaría que hablasen en euskera frente a él o ella, casi el 60% responde: "no me importaría".
· "El euskera es una carga para las empresas". A lo largo de la fase cualitativa del estudio este tópico fue bastante recurrente. Estos son los resultados de la fase cuantitativa: el 24% opina que el euskera es un lastre, 14,7% no se pronunció y el 45% se mostró en desacuerdo. |