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Ibai Pérez, de azul, ganador final del Café Baqué, que debutará con Aspe a finales de junio, en su duelo definitivo con el riojano Gorka Esteban. |
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Atasco generacional
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Kepa Arroitajauregi, coordinador de la Federación Vasca de Pelota y ex seleccionador de Euskal Herria, confiesa que el "nivel de la mano se ha estancado" tras analizar el desarrollo del GRAVN.
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César Ortuzar
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El nivel de la mano no ha subido en mucho tiempo. Está estancado. Salvo algún pelotari puntual que pueda salir, se mantiene el mismo nivel que hace años, no ha habido una progresión y eso no es bueno para el futuro". Pertenece la reflexión a Kepa Arroitajauregi, coordinador general de la Federación Vasca de Pelota y ex seleccionador de mano de Euskal Herria, después de analizar el GRAVN-G.P. El Corte Inglés, donde compiten los pelotaris más brillantes de Gipuzkoa, La Rioja, Nafarroa, Araba y Bizkaia en categoría juvenil, sub'22 y senior. Asoma la mirada del técnico vizcaino a las interioridades de un torneo del que resalta la paridad en las finales manistas y en el que prevalece la potencia sobre la técnica "como en la mano profesional". "Ha sido muy repartido e igualado. Las seis finales de mano, en parejas e individual, se han repartido entre Gipuzkoa, Bizkaia y Nafarroa. Dos para cada federación. Eso quiere decir que no existe un dominador claro". Sucede que semejante pulso no ha logrado la efervescencia necesaria para impulsar la competición "que ofrece un nivel muy similar al de años atrás", subraya Kepa Arroitajauregi, cuyas esperanzas están fijadas en la generación olímpica, la de Barcelona '92. Los que nacieron por aquel entonces, o en sus orillas, tratarán de superar el atasco generacional.
Es en juveniles donde se está perfilando el relevo de los grandes, al menos es en esa categoría en la que se aprecian los signos más consistentes para el porvenir, según Arroitajauregi. "Los futuribles están en juveniles. Es la categoría en la que se han visto las cosas más bonitas y en la que se ven a pelotaris con capacidad de mejora". Amanece entonces Jaunarena "la joya de la corona navarra" -que ya tiene precontrato- y manistas como Zabaleta "más manomanista que zaguero", Ansotegi "al que se le ven cositas aunque juega un poco alocado" o Ioritz Arrieta "un buen sacador y que se maneja con el gancho o el dos paredes". También incluye en la nómina a Etxeberria o Aretxabaleta el técnico vizcaino, que observa que en sub'22 "un bonito nivel, pero más bajo que el de juveniles en cuanto a calidad".
"En sub'22 y senior no se aprecian pelotaris con mucho recorrido de cara al futuro en el sentido de que no se ven pelotaris que sobresalgan demasiado", expone el técnico, que rescata a Yoldi, vencedor del individual sub'22 y a Pérez, finalista. Destaca del navarro Yoldi la potencia, mientras que del sestaoarra, que debutará a finales de junio en Aspe, opina que "es un pelotari diferente, muy técnico, pero al que le falta pegada". El guipuzcoano Andreu también es del gusto de Arroitajauregi. "Son pelotaris bonitos, pero no se intuye que puedan ser unos cracks. Tienen nivel para jugar con segundas en profesionales. Ya tienen 20 años y es edad de despuntar". Realiza entonces un vuelo rasante el preparador vizcaino hasta alcanzar La Rioja. "Se habla mucho de Rico, pero yo creo que tienen más recorrido Gorka Esteban y sobre todo Merino II, que no ha podido jugar por diversos motivos. Su ausencia la ha notado La Rioja". Ocurre que estos nombres difícilmente compartirán cabeza de cartel con las figuras de la especialidad en el futuro. "Tal vez a las empresas les interesen pelotaris para refrescar los cuadros con caras nuevas, pero no creo que tengan más nivel que los segundas que tienen ahora. Lo que pasa es que la lógica empresarial es la que es y se contemplan diferentes parámetros. Con esto no quiero decir que no se trate de pelotaris válidos, pero en cuanto a nivel, creo que los segundas profesionales pueden estar tranquilos".
Si entre los menores de veintidós años existe algún hilo, aunque débil del que tirar, entre los que sobrepasan esa edad las fibras escasean al extremo. Es un páramo yermo. Una árida estación. Un ejemplo simboliza la situación: el triunfo del vizcaino Jon Uriarte en el individual frente al riojano Matute III. "Jon estuvo un par de años sin jugar en pared izquierda porque sufría de manos y se pasó al trinquete donde lo hizo bien. Entró casi de chiripa al campeonato y lo ganó después de estar tanto tiempo fuera. Ganó al riojano Matute III, un ex profesional reconvertido de nuevo en aficionado. No es normal que gane alguien que lo ha dejado y vuelve tras tanto tiempo. Eso quiere decir que los que seguían en activo apenas han progresado o que se han estancado". |
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