BILBAO. Convencidos de los efectos salvíficos de su llegada a la Lehendakaritza, los representantes socialistas no tienen reparo alguno en poner fecha de caducidad a ETA y en crear expectativas sobre los movimientos de la izquierda aber-tzale ilegalizada y su posible vuelta a la senda de la legalidad. Ayer fue el lehendakari Patxi López el que afirmó que "algo se mueve" en el entorno de la banda armada.
Llueve sobre mojado en el caso de López. En sus dos primeras intervenciones tras ser investido como lehendakari la pasada semana, aseguró que asistirá "al final de ETA, gracias a la actuación de la lucha antiterrorista, pero también a la deslegitimación social".
En esta ocasión no se refirió al epílogo de la banda armada, sino a los movimientos que, supuestamente, pueden estar produciéndose en el seno de la izquierda abertzale histórica, tras su salida del Parlamento Vasco al ser ilegalizadas sus candidaturas por los tribunales. En una entrevista concedida a TVE, López advirtió que "el único destino de ese mundo es romper amarras con ETA, porque, de otra forma, no estarán en las instituciones ni en los espacios públicos".
Esta afirmación es un mensaje en toda regla al mundo de Batasuna, al que sólo le quedan representantes institucionales en los ayuntamientos vascos. Sin representación institucional en el Parlamento Europeo, en las Cortes españolas, y ahora en la Cámara de Gasteiz, corren el riesgo serio de quedarse también fuera de los ayuntamientos, uno de los bastiones tradicionalmente más importantes y sentidos en la izquierda abertzale oficial. Actualmente, detentan 42 alcaldías en Hegoalde y ediles en más de un centenar de consistorios, pese a que las últimas elecciones municipales de 2007 casi la mitad de las candidaturas de ANV fueron anuladas por el Tribunal Supremo.
La fecha clave es 2011. En medios políticos y periodísticos de Madrid se especula abiertamente con la posibilidad de que el Partido Socialista conceda una última oportunidad a la formación ilegalizada para poder concurrir a los comicios municipales de dentro de dos años, dentro de un plan para poner fin a ETA. Sería un escenario parecido, salvando las distancias, a los meses previos al anuncio oficial de las conversaciones de Loiola, a pesar de los desmentidos continuos realizados durante mucho tiempo. Desde las filas socialistas, niegan en redondo cualquier contacto con ese sector y se remiten al discurso oficial de que "el único destino que le queda a la banda es su desaparición".
Desde las elecciones del 1 de marzo, han sido varias las voces socialistas que han abonado la teoría de un no muy lejano fin de ETA, especialmente el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, y más recientemente el ministro español del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
En sus declaraciones de ayer, López afirmó que existen "datos objetivos de que ETA está más débil que nunca" y recordó que se han detenido a "tres cabecillas en pocos meses". Asimismo, aseguró que los socialistas harán de la Ertzaintza una policía integral "que tenga todos los instrumentos que necesite para detener y combatir a los terroristas".
El lehendakari participó ayer en Legutiano en el homenaje al guardia civil Juan María Piñuel asesinado por ETA hace un año. La viuda del agente, María Victoria Campos, leyó una carta en su memoria en la que destacó el "odio cainita de ETA, a la que calificó de parásito del dolor ajeno".
Tras asistir a una misa oficiada por el párroco de Legutiano, representantes políticos e institucionales, de la Ertzaintza y de las Fuerzas de Seguridad del Estado se dirigieron a la casa cuartel de la Guardia Civil destrozada por la furgoneta-bomba que acabó además con la vida de Piñuel. Entre los presentes estuvieron Maixabel Lasa, directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo, la viuda y la hija de Isaías Carrasco. Así como la presidenta del Parlamento Vasco, Arantza Quiroga, y su predecesora en el cargo, Izaskun Bilbao. >deia |