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Bilbao y López, ayer, en el acceso a la asamblea de Cebek, junto al presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, y Azkuna. Foto: J.M. MARTÍNEZ |
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López defiende su modelo de diálogo social ante los empresarios pero no da respuestas
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El lehendakari critica la "debilidad pública" de la era Ibarretxe, pero la patronal cree que estaba "bien orientada".
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Asier Diez Mon
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BILBAO. Demasiadas incógnitas y ninguna respuesta. El lehendakari, Patxi López, no cumplió ayer las expectativas en su primera intervención pública ante un foro empresarial. La asamblea de la patronal vizcaína, Cebek, aguardaba con interés el discurso de López para conocer en persona los cimientos de la estrategia del nuevo Ejecutivo, pero se encontró con una apuesta encendida de un modelo de diálogo social incompleto y un listado de intenciones sin concretar.
El primer eje de su intervención se encuentra fuertemente condicionado por la negativa de ELA y LAB a participar en él. En cuanto al segundo, no proyectó ninguna iniciativa con precisión y tampoco desglosó los recursos económicos que destinará a los resortes sobre los que apoyará su gestión en medio de la crisis.
El auditorio era exigente. Los empresarios llevan varios meses lidiando con la crisis, conocen su virulencia de primera mano, y abocados a recurrir a la reducción de costes -una herramienta ligada a los recortes salariales y a la reducción de los tiempos de trabajo- para resistir el vendaval, confiaban en conocer, sino al detalle, al menos con cierta profundidad la base de la política económica del Ejecutivo jeltzale. No fue el caso.
El lehendakari apuesta por invertir en obras públicas, apoyar a las empresas, fomentar su competitividad, garantizar servicios públicos como la Educación y la Sanidad, mejorar la formación de los trabajadores, no abandonar a los sectores más desfavorecidos reforzando el presupuesto de Ayudas de Emergencia Social... Un extenso bagaje que se diluyó en un océano de inconcreción. López no mencionó ni una sólo medida económica, administrativa o fiscal encaminada a favorecer esa plataforma de salida de la crisis. Incluso buscó el cuerpo a cuerpo con el Gabinete Ibarretxe, señalando de pasada y sin mencionar culpables la "debilidad de los poderes públicos" ante la crisis.
Poco antes, el recién reelegido presidente de Cebek, José María Vázquez Eguskiza, defendió que la Comunidad Vasca "ha estado bien orientada" los últimos años tanto en el ámbito institucional como en el empresarial. Eguskiza pidió al nuevo Ejecutivo que profundice en esa "colaboración público-privada" como resorte ante la recesión.
El propio consejero de Industria, Bernabé Unda, aseguró ante los empresarios vizcainos que programas activados durante el mandato de Ibarretxe -como los planes renove de ordenadores y electrodomésticos- habían tenido éxito y que esa vía, "simplificada", será explorada por el Gobierno actual con el objetivo de reactivar el consumo. Sin embargo, López quiso marcar una frontera entre su Gobierno y el de Ibarretxe.
Lo hizo también al abogar por un cambio de modelo productivo en Euskadi, dando por agotado el actual. Los empresarios vascos, en cambio, prefieren hablar de un ajuste del sistema, porque sostienen que la estructura empresarial de la CAV, y sobre todo de Bizkaia, está perfectamente cimentada en torno a la industria. No hay sobredependencia de la construcción. El objetivo es adaptar, no modificar el modelo.
El turno de preguntas por parte de los empresarios levantó una polvareda en torno al Concierto. Interrogado sobre la cuestión, el diputado general vizcaíno, José Luis Bilbao, reclamó a López un "consenso político" en torno a la autonomía fiscal vasca y al blindaje de las normas forales. Bilbao recordó que las Juntas Generales aprobaron en 2007 una iniciativa en este sentido y que el Parlamento Vasco, tras secundarla la elevó, al Congreso.
La propuesta reclamaba que las normas de las diputaciones tuvieran rango de Ley y fueran, por tanto, recurridas ante el Tribunal Constitucional. Bilbao pidió a los socialistas que voten "lo mismo en Euskadi que en Madrid"
Los ritmos de las Cortes del Estado impidieron su debate la pasada legislatura y no será hasta el próximo mes de octubre cuando será tratada en Pleno. A pesar de esos plazos, el lehendakari argumentó que esa iniciativa había "decaído" con el cambio de legislatura, aunque mostró su disposición a activarla de nuevo.
Otro punto de discordia en torno a la fiscalidad afloró cuando el consejero de Hacienda, Carlos Aguirre, aseguró que el Parlamento Vasco tomará la iniciativa en torno al blindaje del Concierto. El diputado de Bizkaia le recordó la autonomía fiscal de las diputaciones y consideró un "contrafuero" la posibilidad de legislar al respecto desde la Cámara autonómica. |
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