bilbao. A partir del próximo curso una decena de colegios públicos en Bilbao participará en el programa piloto Perseo para fomentar la alimentación y actividad física saludables entre los alumnos de primaria y sus familias. Los centros de Arangoiti, Artatse, Cervantes, Deusto, Félix Serrano, Fray Juan, Miribilla, Muxika, Sánchez Marcos y Zurbaran aplicarán este proyecto que consiste en unidades didácticas y actividades para el alumnado que se materializan en una guía para el profesorado con recomendaciones para la nutrición diaria.
Se trata de velar por la calidad de los comedores escolares y actividades para animar a comer sano a alumnos, profesorado, familias, incluso al personal de la cocina. Perseo informará sobre cuestiones como el consumo de fruta y verdura, pescado, qué comer entre horas, el desayuno o la merienda. "Les informamos de lo que hay que hacer todos los días, más que hablarles de cosas como las proteínas y las calorías, porque son materias que ya estudian en clase", explica la doctora Carmen Pérez, de la Unidad de Nutrición Comunitaria del Servicio Municipal de Salud Pública dentro del Área de Salud y Consumo del Consistorio bilbaino.
A modo de ejemplo, la experta comenta una de las propuestas, "el recreo de la fruta", que consiste en que un día a la semana, al menos, se invita a los niños a llevar fruta para compartirla en las aulas. Otra idea son seminarios dirigidos a las familias o los talleres de cocina.
Pero esta iniciativa no se plantea para que se lleve a cabo sólo durante un curso escolar, sino que comenzará con los cursos bajos para progresivamente implantarse en el resto de la Enseñanza Primaria. Y es que hay una realidad obvia: la mayoría de los niños que cursan Primaria comen en los colegios de Bizkaia, públicos o concertados y "hay trabajo que hacer".
Así, "las asignaturas pendientes principales son las verduras, el pescado y el exceso de frituras". Pérez considera que "es más rentable que el menú cueste 50 céntimos más, porque la calidad de la comida es mejor". En realidad, se trata de un programa con origen en el Ministerio de Sanidad que contó con los técnicos del Ayuntamiento de Bilbao para su diseño.
La llegada de inmigrantes en los últimos años ha diversificado el tipo de alumnado. Así, los musulmanes hace tiempo que demandan un tipo de alimentación en la que se excluye la carne de cerdo. "Los comedores escolares se adaptan" a esta situación. Pero no sólo los motivos religiosos son causa de cambios en los menús. Hay niños con problemas de salud como alergias a algún tipo de alimento o condimento, celiacos, diabéticos, colesterol alto... En definitiva, que necesitan que se cambie algo del menú base que se sirve para todos.
Para que la nutrición se amolde a sus circunstancias, necesitan presentar el correspondiente informe médico en el caso de que sufra una enfermedad justificando cuales son las modificaciones que precisan. Después, se tienen en cuenta las necesidades en cada caso. La familia también tiene que notificar los cambios necesarios cuando la razón es la religión, en cuyo caso también se toman las medidas oportunas, cambiando el cerdo por otra cosa, por ejemplo. Esta labor supone individualizar los menús. Para llevar un buen control algunos responsables de los comedores disponen de planos en que indican los sitios que ocupan los niños. Cuentan así con información sobre los casos excepcionales y el lugar concreto que ocupan. Además, en algunos colegios a los que asisten grupos de personas menos favorecidas, hay raciones de desayuno para los niños que no lo han tomado en casa. A finales del pasado año Bilbao recibió el premio al municipio con mayor implicación en los programas comunitarios de alimentación y nutrición, en la Jornada EVHAI (Estilos de Vida y Hábitos Alimentarios Infantiles).
'Comer como Dios manda'
Hace unos meses se desató una polémica en los comedores sociales cuando los usuarios autóctonos reclamaban el chorizo y la morcilla que ya no se servían con las alubias. Llegaron a lanzar el eslogan Queremos comer como Dios manda y no como Ala manda. Ahora, los responsables intentan "alternar" los menús, de forma que "predominan los platos tradicionales, pero incorporando comidas de otras culturas", afirma Pérez. En el caso concreto de las alubias, preparan dos cazuelas, una al estilo habitual y otra sin productos porcinos. "No es un problema de solución fácil", confiesa. El Ayuntamiento "lo más que puede hacer, es asesorar. Hacemos evaluaciones periódicas de las necesidades de los usuarios y cómo va cambiando el perfil". Pero, lo cierto es que la gestión "es autónoma. Ellos deciden cómo lo quieren. No sería justo que el Ayuntamiento se impusiera en algo que no es imprescindible". Sin embargo, la Unidad de Nutrición tiene otras funciones como supervisar la alimentación de ancianos en centros de día, residencias, incluso los servicios de ayuda al domicilio, a lo que la promoción del ejercicio físico. >r.m. |