hAn inaugurado la estación del tren de Cercanías de Sol, en el kilómetro cero madrileño. Según parece aún no tiene nombre oficial, y si lo tiene sólo alude a su emplazamiento: Puerta del Sol. Así que a un diario capitalino se le ha ocurrido la gozosa idea de realizar una encuesta entre sus lectores para bautizar a la infraestructura de modo democrático. Entre las propuestas ciudadanas abundan las referidas a la fauna -bicho, lombriz, gusano, oruga-, y el genio popular se asoma por la opción más rompedora: chepa. Pueden imaginar cómo es la estación.
Mientras escribo estas líneas va ganando el apelativo de tragabolas, seguido de cerca por iglú, ballena, tortuga y muñeco del Messenger. Estos gatunos son unos cachondos. A unas farolas modernísimas de la zona les llamaban supositorios. También pueden imaginarse ustedes el aviso de parada: tin, ton, tin, próxima estación Tragabolas. A mí la obra me recuerda al monte San Antón, o sea, al ratón de Getaria pero en transparente y trasladado a secano. Si uno se fija bien, el tragabolas, un hipopótamo de colores que engulle pelotitas, es algo similar.
En Bilbao no pasa
Ciudades modelo
Claro que, si tiro para casa, me viene a la memoria el fosterito, mecano de acero y vidrio que anuncia las bocas del metro bilbaino. Y aquí quería yo llegar. Pues Antonio Fernández Alba, el autor de las dos cúpulas de la estación de Sol, ha recibido duras críticas por parte de vecinos y comerciantes. Y ésta ha sido su respuesta: "Ciudades como Bilbao poseen una tradición urbana que por desgracia en Madrid no existe, aquí no se acepta la novedad como principio de evolución, hay una visión atávica y algunos creen que la Puerta del Sol mejoraría con carros. Eso en Bilbao o Barcelona no pasa". Antonio Fernández Alba es un prestigioso arquitecto salmantino, miembro de la Real Academia de Bellas Artes, de la Real Academia de la Lengua Española y galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura al menos en un par de ocasiones. Vamos, que no es el Pocero.
No alaba a Bilbao por interés, te quiero Andrés, pues no lo necesita y se ha referido al Botxo muy lejos de la Ría ante un público que no conoce los sándwiches del Eme ni los discos de Doctor Deseo. Ha dicho, en fin, lo que piensa.
A mí me aburre el chovinismo. Sitios bonitos los hay por doquier. No obstante prefiero la adoración indolora del ombligo a la terquedad del cenizo militante, el hipercrítico por vocación, ese sujeto agonías que niega la posibilidad de ser feliz y presumir de vez en cuando. Ya que dicen algo bueno de Bilbao, y ya que lo dice un experto en urbanismo, tomémoslo con urbanidad. O sea, gracias, y algo habrá de verdad en ello.
"Bilbao posee una tradición urbana que por desgracia en Madrid no existe"
Prefiero la adoración indolora del ombligo a la terquedad del cenizo militante |