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Artea josé luis zumeta, en el bellas artes de bilbao
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El desafío de los márgenes
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X. Sáenz De Gorbea
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Un lujo de expresividad, eficacia, síntesis y frescura plástica. El mejor José Luis Zumeta (1939) puede percibirse en la exposición Oi! Bihotz/Ay! Corazón/Oh! Heart. Está constituida por 38 serigrafías que forman parte de la edición de un libro cuyos trazos iniciales han sido elaborados en Argentina y los ha estampado su hija Usoa Zumeta. El punto de partida son textos extraídos de la revista Globo Rojo que se publicó en el hospital psiquiátrico de Mondragón a mediados de los años 80. El resultado es excelente, magnífico.
Es una obra con la que el artista de Usurbil llega al cenit de la feliz facilidad. Si muchas veces trabaja dejándose llevar por intereses puramente pictóricos, para que hable el torbellino del proceso, en esta ocasión responde a textos como "Te recuerdo bello, gigante y agresivo y el lapicero desborda la inhibición de cada uno de mis suspiros" o "en las chimeneas del sueño el fuego ilumina ausencias". Frases sensibles y poéticas, que hablan de emociones secretas poco comunes. Nada de perderse en los meandros y merodeos de la realización, sino la utilización del asidero de significaciones ignotas y perplejas. No se trata de ilustrar de modo simple y denotativo sino del desafío de abrir brechas que valoren y ensanchen el sentido de los poemas. Una interpretación rica que está habitada a su vez de un nuevo tropel de sensaciones.
Zumeta puebla sus obras de ritmos quebrados y cambiantes. Asimismo crea una sinuosa y endiablada red de líneas que compagina con una gran riqueza cromática donde abundan las tintas planas. Destaca por el uso de colores vibrantes y saturados cuyos llamativos contrastes evidencian su presencia al mismo tiempo que promueven la distancia de lo enigmático. Los trabajos más interesantes son aquellos en los que los blancos dejan reposar la mirada y abismar la mente.
Pero sobre todo cada obra tiene el sello de su individualidad sin perder su relación de pertenencia a un mismo y sólido lenguaje que identifica al conjunto. Una riqueza visual cuya proteicidad aúna la libertad lingüística de la abstracción, la acción directa y subjetiva del expresionismo y el mundo secreto y surrealista de unos textos abiertos y expandidos. Asume la espontaneidad de lo marginal donde se encuentran los locos, los niños o los anónimos grafitis y a través suyo deja hablar a artistas como Picasso, Miró, Kandinsky, y el grupo Cobra, y se embarca en los márgenes del arte bruto.
La exposición de José Luis Zumeta se presenta hasta el 13 de septiembre y después va a itinerar por espacios expositivos como la galería Ekain de Donosti, la Feria de Durango y el Museo de Euskal Herria de Gernika. |
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