BILBAO. Más allá de "criterios generacionales, estéticos o de cualquier otra índole", la editorial Muelle de Uribitarte acaba de reunir, en Poesía viva, a 17 poetas de la Comunidad Autónoma Vasca de diversas edades y estilos, "buscando lo mejor" y, también más allá de una mera antología, tratando con este libro, "no de acotar un espacio, sino de visibilizarlo; de alumbrar un territorio poco transitado, marginal y a menudo marginado: el de la poesía vasca escrita en castellano".
Así lo expusieron en su presentación en Bilbao Jose Ramón Blanco y Javier Uribarri, responsables de Muelle de Uribitarte, acompañados por el poeta y director de la revista Zurgai, Pablo González de Langarika. Este último indicó que cuando los editores y él eligieron a los artistas que aparecerían en la obra siguieron el criterio de que estuvieran vivos y de "combinar algunos más carrozas y otros más jóvenes", bromeó, en tono socarrón. La vida, señaló Langarika, "es como es", y por tanto les fastidió el título, al fallecer el "maestro" de poetas Javier de Bengoetxea cuando los textos se hallaban en la imprenta.
En cualquier caso, el espíritu de este libro, el séptimo de la Colección Gerión de Poesía, quedó patente al leer algunos de los autores varios poemas publicados en él. Así, el propio José Ramón Blanco se basó en un sueño viajero para crear Soñando con el Yemen, toda una crónica sensitiva y onírica, mientras la también veterana y exquisita Blanca Sarasua, llenó de armonía y ritmo la presentación al recitar Envíame una carta y La última campana, entre otras composiciones. Incluso su Síndrome de Estocolmo, que se refiere a una mujer maltratada, derrochaba lirismo, pese a su crudeza.
Desde luego, no le anduvieron a la zaga la profesora y editora gasteiztarra Ángela Serna y la joven guionista y narradora baracaldesa Itziar Mínguez. La primera, también rapsoda, dejó caer sus palabras conmovedora y penetrantemente con unos poemas muy musicales. Itziar, breve, directa y real, sabe apuntar directamente al alma. En cuanto al prolífico Jesús Camarero, guipuzcoano pero alavés "por amor", cantó al papel en blanco y a su pareja con intensidad y rotundidad.
poemas de altura Se ve que el propósito de los editores de Poesía viva se ha cumplido en buena parte, ya que intentaron escoger a los autores -que a su vez propusieron ocho poemas cada uno- por su calidad, pero de diferentes pelajes, "huyendo de camarillas", señaló Javier Uribarri. De tal forma que muchos no se conocían entre ellos.
Laureados, con varios libros a sus espaldas, y sin cesar de escribir, la mayoría de las veces no sólo poesía. Los nombres que reúne Poesía viva corresponden a autores consagrados y de demostrada calidad. En el caso del ex magistrado, escritor y bibliófilo José Ramón Blanco, que impulsó la Colección Gerión de Poesía y compuso un literario maridaje con varios familiares, sacando adelante numerosos títulos poéticos, buenas traducciones de Lord Byron o Shakespeare y temas vascos en la pequeña editorial Muelle de Uribitarte, de Bilbao.
Por su parte, Pablo González de Langarika acaba de celebrar los 30 años al frente de Zurgai, todo un hito editorial sobre poesía en Euskadi, caracterizada por sus monográficos sobre autores.
La andadura de esta filántropa revista también viene contando con la premiada pluma de José Fernández de la Sota, uno de los autores incluidos en Poesía Viva, así como su pareja y prolífica escritora, María Maizkurrena. No falta el regalo de las palabras de Jorge González Aranguren, Julia Otxoa, Karmelo Iribarren, Aitor Francos, Pablo Martínez Zarracina, Carlos Aurtenetxe, Eli Tolaretxipi y un Javier Viar poeta, más allá de su gestión del Museo de Bellas Artes de Bilbao.
José Ramón Blanco ya había editado un libro sobre poesía en Bilbao, y echaba de menos "algo más amplio, la que se está haciendo en el País Vasco". Curiosamente, señaló, en Euskadi se prodigan más las antologías de poesía en euskera. |