bilbao. Garbiñe Zarate, propietaria del bar de Alonsotegi en el que grupos de extrema derecha colocaron una potente bomba que mató a cuatro personas e hirió a otras diez -entre ellas a la propia Zarate- en 1980, falleció ayer a los 72 años.
Hasta el 19 de enero de 1980, Garbiñe Zarate era sólo una vecina más del entonces barrio baracaldés de Alonsotegi, que regentaba un bar frecuentado por nacionalistas vascos -la misma adscripción política que la suya propia-. No pensó en ningún momento que pudiera ser objetivo de los grupos terroristas de extrema derecha que operaban en ese momento. Pero sí lo fue. Una bomba de entre cinco y seis kilos de goma-2 hizo saltar por los aires literalmente su local, el Bar Aldama, cercenando la vida de cuatro clientes habituales y cambiando por completo la de la familia de Zarate. Garbiñe estuvo en coma varios meses a consecuencia de sus heridas y pasó luego tantas veces por el quirófano para que le extrajeran restos de metralla que ella misma reconocía haber perdido la cuenta. "Nunca nos habían amenazado y tampoco estábamos metidos en cosas raras. Nuestro único pecado era ser nacionalistas", aseguraba tajante a DEIA en el 25 aniversario del atentado.
En los últimos 29 años, ha vivido "todos los días" con el recuerdo de lo sucedido. Y con la incógnita de quiénes fueron los responsables de la colocación de la bomba, que reivindicaron primero los Grupos Armados Españoles y que posteriormente se atribuyó al Batallón Vasco Español. |