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El ginecólogo Jose Gurrea en la consulta de la Clínica Euskalduna, en Bilbao. Foto: pablo viñas |
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"La ley del aborto presenta, además de banalidades, un alto grado de indefinición"
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El experto aboga por definir con claridad "si malformaciones compatibles con la vida son objeto de abortos".
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Nekane Lauzirika
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bilbao. El conocido y prestigioso especialista en ginecología, Jose Gurrea, hace un repaso crítico, muy crítico, a la nueva ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) que en estos momentos se encuentra en los últimos tramos de debate parlamentario para su aprobación.
El especialista resalta aciertos como dar a la mujer la capacidad de decisión, pero destaca al mismo tiempo tics de la vieja ley, como la banalidad, la falta de coraje, la indefinición o la falta de adecuación a los nuevos conceptos sociales con minusválidos, así como que toda la discusión sobre la nueva ley del aborto se haya derivado hacia la boberíade si con 16 años se puede decidir o no abortar.
Lleva tantos meses en boca de políticos, agentes sociales y especialmente de tertulianos la nueva ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), que cualquier ciudadana de este país puede pensar que tras tanto debate saldrá perfecta. Pero he aquí que un análisis riguroso con visión de experto puede sacar los colores a una norma que se presenta como la panacea del progresismo.
"Lo de gobierno de progresismo lo dicen ellos, porque para mí este gobierno, es un gobierno de ocurrencias e improvisación. Es el gobierno más de chichinabo que hemos tenido en España en la democracia, con un nivel intelectual rayando la EGB, que gobierna a base de ocurrencias del presidente y de algunas señoras como la Bibiana, que tanto tantear a la opinión pública sobre la nueva ley del aborto, se han olvidado de pedir un análisis riguroso a profesionales cualificados en ejercicio", suelta de carrerilla bajo su halo socarrón y ojos de pícaro, el ginecólogo José Gurrea, director de la Clínica Euskalduna.
"Al elaborar una ley tan controvertida como ésta no se puede cometer la banalidad que aparece en el artículo 13, donde dice que la IVE se tiene que realizar bajo un médico o su dirección. ¿Bajo la dirección puede estar un fontanero, un celador, personal de limpieza? No puede admitirse este grado de indefinición, debe quedar claro que el aborto debe ser practicado por un médico especialista en ginecología y obstetricia. Bajo su dirección sí puede realizarla otro médico supervisado por un ginecólogo; que la ley no ponga esto la hace muy banal", asevera contundente este experto.
Tras esta provocadora dedicatoria inicial al progre Rodríguez Zapatero y a su gobierno, José Gurrea va directo al grano de la nueva propuesta de ley, para destacar lo que en su opinión es un gran acierto. "En el artículo 14 se soluciona un problema que generaba la ley anterior; en la propuesta actual, el aborto es legal a petición de la mujer; antes no, porque la mujer no era considerada suficientemente responsable para decidir sin la indicación del médico. La mujer era un sujeto secundario en su propio embarazo. Ahora se soluciona bajo una nueva percepción ética del principio de autonomía del paciente frente al anterior paciente de beneficencia bajo la decisión médica, quien debía aceptar lo que el médico decidiera mejor para ella. Ahora no, ahora decide la paciente y además puede tomar esta decisión hasta la semana 14ª de gestación, lo que es todo un acierto", alega satisfecho. "A esta ley, lo que es de ley".
Pero tras reconocer la parte de acierto, el ginecólogo vuelve a incidir en que la ley no sólo presenta banalidades, sino además buena dosis de indefinición. "Evidentemente por falta de coraje ético y político", afirma el doctor, ¿por qué? "Porque desde la semana 14 hasta la 22 otra vez se vuelve a la vieja ley, donde el médico decide, y en estas semanas lo más importante a decidir son las alteraciones cromosómicas del embrión que se diagnostican precisamente en este período. Y las cosas no se definen con claridad".
Aquí para explicar ésta, en su opinión indefinición legal, el ginecólogo da un salto de su especialidad a la ética social que predomina en Europa desde la Segunda Guerra Mundial con respecto a personas con síndrome de Down, retraso sicomotor, de coeficiente intelectual bajo u otras minusvalías. "Cuando está ya extendida en Europa la especial protección a estas personas con deficiencias y a nadie se le ocurriría proponer su eliminación, no resulta muy fácil de entender que lo que parece innoble fuera del útero materno, se vuelva noble dentro del mismo entre la 14 y la semana 22 de gestación. No es entendible".
El doctor Gurrea quiere recalcar que entre el período transcurrido entre la ley antigua y esta nueva ha habido en este campo un cambio de filosofía o actitud, sostenida por ginecólogos prestigiosos como Nicolaides, Campbell y otros que abogan por la supervivencia de niños con síndrome de Down. "La ley propuesta obvia este cambio social y no se para a definir con precisión si autoriza la interrupción del embarazo con el síndrome de Down entre la 14 y la 22 semanas y no sólo eso, sino tampoco el síndrome de Tourner, el triple X, Klinerferter… que en general son menores. Lo digo porque si estos niños con síndromes compatibles con la vida, de adultos son objeto de especial cuidado, la ley tendría que definir, con claridad, si estas anomalías cromosómicas son motivos de IVE o no. De tal modo que nos quedarían sólo unas pocas anomalías cromosómicas incompatibles con la vida como la trisomía del 13 y del 18, que por ser incompatibles no plantean problemas de indefinición ni decisión".
En toda su argumentación Jose Gurrea muestra su desacuerdo con aspectos concretos muy especializados en la ley porque es lo que su alma de ginecólogo le pide: claridad legal ante un paciente. Y es lo que no hay ni se tiene en cuenta en esta norma. Por ejemplo, existe un aspecto que sobra en esta ley como es el tratamiento a partir de la semana 22, donde el feto se convierte prácticamente a todos los efectos en un paciente. Esto no lo dice Jose Gurrea, sino la realidad en hospitales de los mejores centros del Estado, donde a partir de la semana 22 al feto se le trata como a un paciente, pudiendo intervenírseles muchas malformaciones en el propio seno materno. "Es cierto que esta cirugía tan especializada presenta un índice de mortalidad muy elevado por ser de altísimo riesgo, pero la sustentación ideológica es contraria a la que plantea la ley, «al paciente se le trata, no se le mata», por lo que la ley debiera plantear que a partir de esa fecha de gestación a las embarazadas que se les diagnostica anomalías, problemas renales o cardiopatías, se les interviniera dentro del útero materno o como mínimo se las preparaba para tratar con posterioridad".
Sin duda la palabra que en más ocasiones pronuncia en nuestra conversación el ginecólogo es indefinición. "Sinceramente, creo que si cualquier grupo parlamentario lo planteara con la claridad que yo lo hago ahora, es difícil que se votara eliminar a los niños con síndrome de Down. Pero al parecer, la mayoría prefiere la indefinición". No habla el doctor desde un punto de vista moral-religioso, sino desde un punto de vista conforme a la ética del comportamiento social actual tanto como desde la propia eficacia y seguridad de la ley. Plantea que es posible que se interrumpa un embarazo porque el embrión tenga síndrome de Down, pero como entre la semana 14 y 22 la ley no lo define y ella no puede decidir, debe ser la indicación médica quien lo haga. "¿Y si la paciente luego cambia de opinión?, o si la pareja o el marido en proceso de divorcio denuncia a su mujer o al ginecólogo". Esto está sin aclarar y es generador de problemas. La ley debe definir con claridad meridiana si las anomalías cromosómicas compatibles con la vida son objeto para que la mujer decida la interrupción o no, no el médico". Si a la mujer se le da capacidad de elegir hasta las 14 semanas, creo que lo correcto debiera ser darles capacidad de elegir en estos casos también hasta la semana 22.
Como a cualquier otro ciudadano, ninguno de estos aspectos se me hubieran ocurrido, tapados como están todos ellos por la omnímoda discusión sobre la capacidad de decidir a los 16 años. El Gobierno ha conseguido que en lugar de convocar la opinión de la Sociedad Española de Ginecología, se despierte a los tertulianos, que parecen saberlo todo, para mirar el aborto a la luz del único tema de los 16 años. "Es una solemne estupidez. Este Gobierno, repleto de ignorantes, considera que las chicas de 16 años son progresistas y sus madres reaccionarias. Y es totalmente al revés. La chica de 16 años tiene toda las pegas del mundo para interrumpir el embarazo, porque no ve la realidad completa; la chica no tiene recursos, ni conocimientos a dónde acudir, no sabe de su vulnerabilidad psíquica y física y de lo que precisa es del apoyo de su madre. En contra de lo que este Gobierno de progresía mal entendida piensa, la madre, aunque sea católica y prácticamente e incluso miembro del Opus Dei, considerará que en el caso de su hija se debe de hacer una excepción; ella tirará de su hija para que interrumpa el embarazo", enfatiza el doctor Gurrea, porque cree que es muy flaco el favor que estos gobernantes están haciendo a la sociedad favoreciendo una ley banal, bastante indefinida y desviando la atención hacia aspectos casi de bobería. "En este país de mayoría católica también existe el pecado, pero el Dios católico es muy generoso y perdona todo, también éste. Por eso, la madre le dirá a la hija que se deje de tonterías y que no comprometa con un nacimiento prematuro el resto de su vida. Aquí sólo ve problemas este Gobierno estúpidamente ideologizado, que presenta en sus acciones tan poco sentido común como el viejo Lenin con soluciones justo al revés de lo que es la realidad".
La vehemencia del doctor Gurrea no por conocida a través de la televisión y de otras intervenciones públicas, es menos impactante cuando se habla con él. Sabe de lo que está hablando, por sus muchos años de experiencia con jóvenes en esta situación y no quiere callar ahora que se plantea la posibilidad de hacer una ley competente.
Por eso reclama una mayor participación de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, para que la ley defina con claridad todo lo relativo a las anomalías cromosómicas en las diferentes etapas, así como dar a la mujer la capacidad de decisión en todos los tramos.
"Claro que para esto necesitaríamos un gobierno menos imbuido de comportamientos banales, sin fondo, lleno de boberías en el aire y que elaborasen una ley más completa, mejor definida y más ordenada". |
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