|
|
|
El rey, la familia real y la monarquía
|
 |
|
José Ramón Scheifler
|
 |
RARÍSIMAS veces ha sido éste el tema de mis artículos. La última en 2004, Monarquía y democracia, página entera. Me inspiró entonces la boda de don Felipe de Borbón y doña Letizia Ortiz. El título lo resumía todo: dos realidades adversas. El pasado 7, Xabier Susperregi, escandalizado ante "los casi 10 millones de euros para los gastos del rey y su familia" animaba en un artículo a quienes como él sufrían agudamente la crisis "para acabar con esta estafa". Esa noche recibía yo, con la tarjeta de doña Elvira de Miguel, de Ediciones Akal, el libro de Iñaki Anasagasti Una monarquía protegida por la censura (327 páginas). Pienso que lo que este gesto pretendía una recensión periodística del libro, podía interesar a algunos de mis lectores.
Arranca el autor de un dato mil veces repetido: "La monarquía española es la institución más valorada por los españoles". Y parece querer arrancarlo de sus mentes "contando la gran milonga del rey como salvador de la democracia" y otras mil cuestiones. El engaño provendría del blindaje del rey por la Constitución: "inviolable" e "irresponsable", del "pacto de silencio" y "opacidad informativa", "del miedo a traspasar la línea", la nube de cortesanos y besamanos... En una palabra, a la falta de libertad de expresión sin la que no hay ni democracia ni Estado de Derecho que valga. Convencido, por otra parte, el autor de que la sociedad ha cambiado, que bastaron dos meses de un poco de suelta para que la monarquía temblara, escribe su libro con este fin: "Si la democracia es un régimen de opinión pública, conviene que a ésta se le suministren elementos de juicio. No pretendo más".
Anasagasti es de sobra conocido. Aún así, no tiene empacho en presentarse como parlamentario durante casi dos décadas y senador desde 2004. Incluso, como objeto de la simpatía y favor del rey: "El rey me trataba con especial deferencia y simpatía" y, sin duda, públicamente y repetidas veces porque ha asistido a "casi cien cenas en palacio… donde he de reconocer que el rey casi siempre me llamaba para presentarme a su invitado principal". No es extraño que el mismísimo "Juan Carlos I, Rey de España…, queriendo dar una prueba de Mi aprecio a vos, Excmo. Sr. D. Iñaki Anasagasti Olabeaga" le otorgara el 3-9-2007 "la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica". No sé si lo habría hecho de saber que preparaba ya este libro. Desde luego, Anasagasti, al fin del mismo, parece renunciar a cumplir la cena "cien" en Palacio "y ojalá nadie del PNV vuelva a las recepciones reales que, además, de como feria de vanidades sólo sirven para la mayor gloria de un señor con doble cara".
Para el contenido de su obra, Anasagasti, además de disponer de "infinitas anécdotas y sucedidos", ha hecho un arduo seguimiento de todo lo parlamentario, periodístico y libresco en torno al rey, la familia real y la monarquía, expuesto no cronológica sino temáticamente. Diría que descuellan sus propias intervenciones parlamentarias y cartas a instituciones oficiales, incluidas las respuestas cuando las hubo; las comparaciones en las cuestiones económicas y de libertad de expresión con las monarquías inglesa, belga y sueca; el tema de la restauración o imposición de la monarquía por Franco en Juan Carlos -jurados por éste los Principios del Movimiento-, y colada de matute en el referéndum de la Constitución; las cacerías del monarca; los gastos de la familia real y "la propina de los casi tres millones de euros" en tiempo de crisis; y, sin duda, el papel del rey en el 23-F, el secuestro de El Jueves, el nuevo velero El Bribón, y, por lo cómico, el juicio al filósofo Lococo, por un artículo en DEIA. Hay también un apunte sobre la reina.
En el tema del 23-F, el libro de Francisco Medina es, para Anasagasti, "fundamental… Se acerca al avispero de este secreto de Estado con juicio de opereta y del que nadie quiere hablar porque, de seguir hurgando en la herida, ahí nos encontraríamos con la especial responsabilidad de un señor que jugó con fuego, llamado Juan Carlos de Borbón, y a quien sorprendentemente han convertido en un héroe". Vuelve a contar que, "estando un día con Antonio Carro en una recepción en el Palacio Real, aquel colaborador de Carrero Blanco que había sido ministro de la Presidencia y era diputado del PP, me dijo lo siguiente: La culpa del 23-F la tuvo íntegramente el anfitrión de esta casa". Ya hacia el final del libro refiere dos testimonios, el primero del general Armada en un DVD del diario Público. Decía: "El 23 de febrero hice todo lo que pude. La prueba es que el resultado fue buenísimo. Todo el mundo dice que la Monarquía se afianzó. Y como yo lo que buscaba era: primero, traerla; y luego, afianzarla, para mí todo el 23 de febrero es una satisfacción". A confesión de parte, relevo de pruebas. Más claro, agua. El otro, de Ramón Tejero Molina, en una carta-artículo en ABC: "Realmente nos dolía España, mi padre y el momento en sí; aunque nos tranquilizaba la certeza, según nos habían dicho, de que el rey apoyaba y ordenaba tales hechos" .
Anasagasti, a quien no disgusta que "le adjetiven como bloguero", ante el secuestro de la revista El Jueves por injurias a la Corona -la caricatura de don Felipe y doña Leticia, en julio de 2007-, "en un brote de indignación", escribió en su blog la página que transcribe y de la que entresaco: "Todo esto es de risa. La mitad de la mitad de lo que ocurre en Gran Bretaña y allí la Casa Real lo aguanta todo… No son intocables. Aquí sí. Aquí se ríen de nosotros a cuenta de los derechos históricos y resulta que el derecho histórico de una pandilla de vagos, eso es intocable. Por eso lo que más me ha gustado ha sido eso de que el Príncipe Felipe diga que ése es su único trabajo… Luego, de vez en cuando ocurre lo de El Jueves y el rey se queda desnudo, o se descubre que está cazando y no acude el primero a la clínica cuando nace su nieta. Por cierto, cuando nació Juan Carlos, su padre Juan de Borbón también estaba cazando cerca de Roma. Ésta es, pues, una familia impresentable, rodeada de censura de prensa y con un nivel empalagoso hacia una institución caduca que clama al cielo… ése es el verdadero escándalo de esta semana. No la caricatura, que está muy bien, sino que toda la familia con el presupuesto público veranea de gorra dos meses, Marichalar incluido… Dos meses de vacaciones, un Bribón nuevo, cacerías y ausencias, pero lo importante es un dibujito diciendo que están trabajando. España sigue siendo diferente…".
Siguiendo también con la familia real española comparada con un caso de la belga, Anasagasti se pregunta: "¿Alguien se imagina a Iñaki Urdangarin, procesado por sus tráficos de influencia, la decoración de sus casas, las millonarias vacaciones y demás? ¿Alguien se pregunta de qué vive la Infanta Elena y quién paga su casa? ¿Alguien protesta por el regalo de El Bribón al rey?". "A fin de cuentas, se vive mucho mejor sin meterse en demasiados líos… Y sin embargo es preciso ir diciendo que el rey está desnudo, que su legitimidad de origen no es democrática…; que su vida privada no es nada ejemplar; que sus gastos y sus relaciones con amigos comisionistas son impropios y que su falta de responsabilidad ante el delito es algo único en una Europa democrática. Y la explicación de por qué digo estas cosas… la encontrará usted en estas páginas".
En una palabra: "el rey reina, no gobierna", "arbitra y modera". "Cuando un día intervino por su cuenta e improviso, la organizó parda con el ¿Por qué no te callas?". Y otro, una semana antes de la campaña electoral para las autonómicas del 1 de marzo, "el caso es que el rey, a pesar de lo que me dijo en su día de que estaba harto de visitar el País Vasco, invitado o por los jesuitas o por el BBVA, visitó Bilbao (con ocasión de la inauguración del edificio nuevo para la biblioteca de la Universidad de Deusto) y, en eso, el 2 de febrero, en El Correo español, la columnista Tonia Etxarri (...) escribió lo siguiente: A López, hoy por hoy, no le contradice nadie. Hasta el mismo rey no oculta su entusiasmo… Cuentan que don Juan Carlos, en un acto público, le espetó al candidato socialista, señalando al lehendakari: "Patxi, a ver cuándo ganas a éstos ¡que llevan casi treinta años en el Gobierno!.Y en otra conversación con el candidato del PP, Basagoiti, no pudo ser más explícito: Vosotros lo que tenéis que hacer es apoyar a Patxi. En definitiva, que el ¿por qué no te callas? Y el apoyar tan gamberramente a Patxi López fueron dos de los logros de este buen señor en sus últimos tiempos". Y "pongo, pues fin a este libro… para ir desmontando toda esa cortina de incienso y humo, de silencio y cabezazos, de mentiras y de censuras, y así la verdadera institución, la más valorada, no sea una herencia de un dictador sino un Parlamento sin cortesanos elegidos por el pueblo, que es su único soberano. Así sea". |
|