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04-10-2009
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¿Podremos seguir haciendo marmitako?
Iñaki Anasagasti
ATÚN, para la gente común" era lo que decía a todas horas en Ondarroa Zacarías, un arrantzale retirado. Hoy no lo podría repetir. El año pasado por estas fechas costaba en la pescadería del barrio siete euros. El sábado pasado estaba a catorce. El doble. Muy caro para hacer un buen marmitako. Un kilo de patatas, 800 gramos de bonito limpio y partido en cubos, dos tomates pequeños pelados, tres pimientos verdes y dos choriceros, tres cebollas picadas, un chorrito de vino blanco, un litro de agua, sal, pimienta, aceite de oliva y cincuenta minutos. Eso es lo que hacían nuestros arrantzales en los barcos de pesca. Su nombre proviene de la marmita, que es el recipiente donde se preparaba este manjar cuyo secreto está en que el guiso resulte más picante y fuerte que soso y que el atún quede siempre jugoso.

Dicho esto, yo, a los socialistas, les castigaría de por vida a no comer nunca más un buen marmitako. Se están portando con nuestros arrantzales y con esa industria como si la cosa no fuera con ellos, habiendo sido incapaces de solidarizarse con sus demandas, evidenciándose, una vez más, la falta de un Gonzalo Sáenz de Samaniego, de un Luis Miguel Macías y de gente responsable así, para haber plantado cara a una ministra socialista que les ha recordado que quien manda es ella y que se olviden de la protección de los Infantes de Marina y que se paguen su seguridad privada. El mundo al revés. El socialismo, junto a Rosa Díez, IU y a ERC, apostando por lo privado, y nosotros, nacionalistas vascos, diciendo en Madrid que el Ejército no sólo está para desfiles el 12 de octubre con la cabra y para poner banderas españolas en el Gorbea, sino para ir donde se les necesita, además de Afganistán, donde no hay atunes, ni arrantzales, ni un tipo de piratas que han de elegir entre morirse de hambre lentamente o morir de un balazo, de forma rápida. La tragedia de Somalia. Desgraciadamente, el secuestro del Alakrana confirma todo esa dejación socialista. Desgraciadamente, porque el secuestro es una desgracia, confirma que los arrantzales, y nosotros al darles nuestro apoyo, teníamos, tenemos, razón.

De todo esto empecé a enterarme hace unos diez años. El gran jefe de Salica nos visitó en Sabin Etxea y nos mostró su preocupación. Somalia era un estado fallido, allí nadie controlaba nada, los señores de la guerra imponían sus leyes y los barcos atuneros vascos estaban en peligro. Con toda ésta información me fui al Ministerio de Asuntos Exteriores donde obtuve una inquietante y sorprendente respuesta: "No sabemos quiénes son más piratas. Si los somalíes o los vascos". "Si fuera así -les dije- por lo menos los vascos tienen el estómago lleno, pero los piratas de los que habláis están muertos de hambre y un ser humano con hambre es más peligroso que uno que por lo menos come un buen marmitako, como hacen los nuestros. Además, pescan en aguas internacionales, no en aguas somalíes".

Fue el inicio de un forcejeo in crescendo que se traducía en preguntas e iniciativas, algunas de las cuales, como en 2007, logró aprobar en el Congreso una resolución en la que se instaba al gobierno a enviar una fragata y un helicóptero con la misión de vigilar la zona en temporada de pesca, previniendo, disuadiendo o respondiendo a los posibles ataques de los piratas. Pero el gobierno Zapatero desoyó el mandato parlamentario. El PSOE se había opuesto a la iniciativa y entre ellos, todos los diputados socialistas vascos, una de las cuales, Pilar Unzalu, era diputada socialista por Álava. Hoy es la consejera del Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial, Agricultura y Pesca. Un cargo de nombre muy largo pero de hechos muy cortos.

Pero ¡ay! al poco se produjo el secuestro del Playa de Bakio y se encendieron todas las luces rojas. Afortunadamente no murió nadie, porque un ángel de la guarda de servicio programó que no se hallara ningún tripulante en el puente cuando la granada lo atravesó de parte a parte.

Ante semejante panorama y ante nuestras continuas demandas y protestas, al gobierno Zapatero no le quedó más remedio que promover y sumarse a la OperaciónAtalanta habida cuenta de que no se trataba solo de disuadir a los piratas sino de proteger el libre paso de grandes buques comerciales y de los destinados a cubrir el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, con sede en Mombasa (Kenia).

Para ver todo esto, la ministra Chacón invitó a las Comisiones de Defensa del Congreso y del Senado a viajar a Mombasa, el puerto de Kenia donde estaban los grandes almacenes de alimentos y la fragata Numancia. Y allí nos fuimos Beloki y yo, en un viaje toledano de 24 horas, saliendo un domingo de Torrejón y llegando un lunes de vuelta, habiendo dormido en el avión. Nada que ver con la Mombasa de las películas de Tarzán.

¿Y que vimos allí? Aparte de mucha pobreza, una fragata que estaba a 400 kilómetros del lugar donde faenaban los barcos vascos, un avión que no reportaba a los atuneros, quizá porque ese avión de observación Orion, desde su base actual de Djibouti, no tiene radio de acción para la zona de interés atunero, después de que la ministra les hubiera engañado haciéndoles creer que el citado avioncito tendría su despliegue desde Mombasa, en Kenia, que era el lugar a donde fuimos. Vimos también que si no se controla la costa, que es llana y sin vegetación, donde no hace falta casi ni satélites para observar los conocidos puertos piratas, y si no se controla la venta de armas, los movimientos de Al Qaeda, y no hay una mínima inteligencia informativa en tierra, aquello era una operación sin mucho fuste que la ministra recalcó costaba mucho dinero al contribuyente español para atender intereses privados. ¿Intereses privados lograr atunes para un buen marmitako? ¿Y qué se nos ha perdido en Afganistán aparte de hacerle la pelota a Obama? Además, si esos marineritos y esa vieja fragata estuvieran en un puerto español, ¿saldrían gratis? ¿Quién paga eso?

Pero, sorpresivamente, el Ministerio de Defensa español no quería saber nada de las ofertas concretas de empresas privadas en las que se le brindaban soluciones y apoyo hasta poder pasar el avión fuera de la comodidad de una base: en Mombasa o en Seychelles.

Uno de cada tres ataques perpetrados por los piratas de Somalia se salda con la captura de la embarcación. Se trata de datos ofrecidos por la Oficina Marítima Internacional. El año pasado se registraron 111 ataques en el Golfo de Adén y este de Somalia. De ellos, 42 se resolvieron con el secuestro de la embarcación. Se estima que los piratas podrían haber obtenido del orden de 30 millones de dólares en concepto de rescates. En apenas una semana se han producido tres ataques a atuneros bermeanos. Este del Alakrana, que ya había sufrido otro del que logró escapar, es el cuarto. La estadística jugaba en su contra.

Así las cosas, el jueves 10 de septiembre presenté una pregunta al Gobierno sobre el por qué no se les permitía a los Infantes de Marina hacer un servicio de disuasión en los propios atuneros como lo estaban haciendo los franceses y los italianos. La pregunta estaba dirigida a la ministra Chacón, pero al llegar al pleno de control al gobierno, la ministra de Defensa me comentó que no iba a ser ella la que contestase la cuestión sino la ministra de Pesca, que ese día no la iba a contestar, porque estaba fuera.

"Aquí hay trampa" -me dije- y efectivamente la había. No habían querido decir nada en aquel control al Gobierno por parte del PNV, porque ese día el secretario de estado de Defensa, Constantino Méndez, se reunía en Lakua con la consejera del Gobierno de López en Gasteiz para decirle que sí a la utilización de guardias de seguridad privados, pero no a los infantes de Marina. Pilar Unzalu es la misma persona que como diputada había votado no a nuestra resolución del 2007. Ese día actuó en dicha reunión como una buena portavoz del Gobierno de Zapatero, no del vasco, sin hacer el menor caso a los armadores vascos. "¿Para qué queremos un Gobierno vasco así, hecho una alfombra? se preguntaban los armadores. "¿Me está usted diciendo que vaya con tirachinas a luchar contra los piratas?" se preguntaba indignado el director gerente de Anabac. "Armamento militar, con entrenamiento militar, sólo lo pueden hacer los militares que para eso están. No el personal civil, a no ser que nos quieran endosar cualquier pérdida humana. Lo lamentable es que aquí el Gobierno vasco está de comparsa. No lo entendemos".

Yo sí. Al día siguiente, Beloki defendía en el Congreso una interpelación. La ministra Chacón estuvo desabrida. "No hay legislación para ello". "¿Dónde está esa legislación que no se lo impide a los franceses y a los italianos?". No contestó.

Esa interpelación dio paso a una moción a la semana siguiente. Pedíamos lo que pedían los armadores y los arrantzales. Es nuestra misión. Defender los intereses vascos. Pero no salió por ocho votos. Toda la izquierda, PSOE, IU, ICV, ERC y Rosa Díez votaron en contra. La izquierda votando por la seguridad privada. Nosotros, junto al PP, CIU, BNG, Nabai y CC, por la presencia de infantes de Marina en los barcos. El mundo al revés. O en su lugar, que vayan los ministros del gobierno Zapatero con una chimbera.

Pero nosotros seguiremos. Somos como el perro chiquito que cuando te coge el tobillo no te suelta. Por eso, ante lo sucedido, cuatro conclusiones:

1) El Grupo Vasco del PNV en Bruselas, en el Congreso, en el Senado, en el Parlamento Vasco, el burukide Unai Rementeria, todos hemos actuado al unísono en zafarrancho de combate defendiendo intereses vascos. Porque nos lo piden, porque defendemos sus puestos de trabajo, porque nos gusta el marmitako, y porque somos un partido serio de aquí que defiende a los de aquí.

2) El PSE sólo hace lo que le dice el Ministerio de Defensa en Madrid y, lo peor, la consejera Unzalu sólo hace lo que le dice Constantino Méndez, el secretario de Defensa. Para ese viaje no hace falta perder el tiempo con la consejera. Se va a Madrid y ya está.

3) Un informe que hemos enviado a la ministra Chacón de quince folios avala la legalidad del embarque de militares en los atuneros. Y si piensan que jurídicamente no es posible, nos comprometemos a enmendar la ley para cambiarla y hacerlo posible.

4) Chacón dice que le está costando 75 millones de euros una operación que se emplea "para cubrir la seguridad de empresas privadas haciendo negocio". Y entonces ¿para qué diablos sirve el Ejército español? ¿Para desfilar e ir al Gorbea?

En fin. Que seguiremos dando la matraca para que nuestros arrantzales pesquen con seguridad, para que en Somalia se trabaje para lograr un Estado al servicio de toda aquella buena y pobre gente, y para que el marmitako resulte más picante y el atún esté siempre jugoso. Pero eso sí. A los socialistas, ni una cucharada de marmitako. No se lo merecen.

* Senador de EAJ/PNV
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